Por Antonio H. Mandujano
EXPRESO-LA RAZÓN
TAMAULIPAS, MÉXICO.- Bajo los pies de miles de productores tamaulipecos se esconde un enemigo silencioso: la erosión y la salinidad de los suelos.
Aunque es un problema del que poco se habla, el secretario de Desarrollo Rural, Antonio Varela Flores, advirtió que se trata de una situación real que impacta al campo, no solo en Tamaulipas, sino en todo México.
El funcionario señaló que las malas prácticas en el labrado de la tierra por parte de algunos agricultores han sido uno de los principales factores que agravan este problema, afectando cada ciclo agrícola.
“Es un tema que no se ha tocado mucho, pero que existe y que hay que atender”, expresó.
El origen: malas prácticas en la parcela
Para Varela Flores, el deterioro del suelo comienza en cada surco.
Explicó que uno de los principales detonantes de la erosión es la surquería con pendientes excesivas.
Detalló que es necesario rediseñar los surcos para evitar el arrastre de la capa fértil.
“Cuando haces la surquería a favor de la pendiente, se provoca la erosión. Por ello, se deben diseñar los surcos, ya sea en temporal o riego, con una pendiente leve para evitar este problema”, indicó.
Asimismo, destacó que la situación se agrava en grandes extensiones agrícolas, donde los drenes juegan un papel fundamental en el control del agua.
“Ahí habría que trabajar en ese sentido. La Comisión Nacional del Agua tiene mucho que ver en los distritos”, señaló.
Salinidad: el otro frente
La salinidad representa otro desafío importante.
El secretario recordó que en años anteriores existían programas federales para instalar drenaje subterráneo, lo que permitía “lavar” los suelos y reducir la concentración de sales.
“Eso ayudaba a la desalinización mediante el lavado de suelos”, explicó.
Actualmente, la recuperación depende en gran medida del manejo que cada productor da a su terreno.
Advirtió que prácticas como el riego inadecuado y la sobrefertilización agravan el problema.
“Estas acciones generan afectaciones en los suelos, y es algo que ocurre en todos lados”, dijo.
Subrayó que la erosión y la salinidad no son exclusivas de Tamaulipas, sino un problema nacional que requiere la coordinación de los tres niveles de gobierno y los productores.
“La recuperación también depende del trabajo que haga cada quien en sus terrenos”, puntualizó.




