13 mayo, 2026

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Texas busca blindar agua en el T-MEC

Legisladores y productores buscan incorporar el Tratado de Aguas de 1944 al T-MEC para endurecer el cumplimiento de México mediante sanciones comerciales
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Por. Staff

Expreso-La Razón

TAMAULIPAS, MÉXICO.- Productores y legisladores de Texas han emprendido una campaña para que el Tratado Internacional de Límites y Aguas de 1944 sea integrado al texto del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) durante su próxima ronda de revisión, prevista para julio de 2026.

Trece legisladores republicanos por Texas enviaron el miércoles una carta al titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Jamieson Greer, y a la negociadora agrícola de esa dependencia, Julie Callahan, para solicitar esta inclusión.

El Tratado de Aguas de 1944 establece que México debe entregar a Estados Unidos un volumen mínimo de 2 mil 158 millones de metros cúbicos por ciclo quinquenal.

En el quinquenio 2020-2025, el Gobierno mexicano entregó aproximadamente la mitad de ese volumen, lo que generó un grave estrés hídrico en la cuenca del Río Bravo, que padece sequía desde hace años.

La propuesta de los congresistas republicanos busca además convertir esa obligación quinquenal en compromisos anuales, modificación que no está contenida en el texto vigente del tratado bilateral.

El argumento central de los firmantes es que el Tratado de Aguas no dispone de mecanismos coercitivos eficaces para obligar a México a cumplir con las entregas del caudal pactado del Río Bravo, mientras que el T-MEC sí los contempla a través de su Capítulo 31, dedicado a la resolución de disputas entre Estados. Los congresistas plantean que incorporar las obligaciones hídricas al marco comercial permitiría a Estados Unidos imponer sanciones equivalentes al daño causado por los déficits de entrega.

«EU está a merced del cumplimiento por parte de México, sin que existan consecuencias para obligarlo a cumplir.»

Los legisladores cuantificaron el perjuicio económico para los agricultores del sur de Texas en mil millones de dólares solo durante 2023, derivado del incumplimiento de México en las entregas de agua.

Ante la posibilidad de que el tema hídrico sea incorporado a la agenda del T-MEC en julio, el sector agrícola tamaulipeco ha exigido al Gobierno Federal la participación de especialistas en gestión de aguas compartidas en el equipo negociador.

Marco Antonio Garza Acosta, dirigente del Distrito de Riego 026, señaló que funcionarios federales han incurrido en errores graves al asesorar a la presidenta, entre ellos el uso de presas —como El Cuchillo y la Marte R. Gómez— que no forman parte de los ríos afluentes designados en el tratado de 1944 para cubrir los compromisos con Estados Unidos. Garza Acosta propuso retomar la experiencia de ex negociadores como Herminio Blanco para conducir el proceso con mayor rigor técnico.

El dirigente sostuvo además que en periodos de sequía el propio tratado permite aplazar las entregas al siguiente quinquenio, mecanismo que, en su criterio, debió haberse activado en lugar de recurrir a extracciones de cuerpos de agua no contemplados en el acuerdo bilateral. Afirmó que los compromisos de entrega a Estados Unidos correspondientes al año en curso ya se habrían concluido y que las extracciones actuales de la Marte R. Gómez se destinan exclusivamente a riego agrícola y uso urbano.

La eventual integración del tratado hídrico al T-MEC abriría la posibilidad de que Estados Unidos imponga sanciones comerciales —vía el Capítulo 31 del acuerdo trilateral— como represalia ante déficits de entrega. Para Tamaulipas, cuya economía depende de manera significativa del comercio transfronterizo con Texas y cuyo sector agrícola opera bajo la presión ya existente del déficit en las cuencas del Bravo y el San Juan, ese escenario representa una variable de riesgo adicional en una ecuación hídrica que el propio secretario estatal calificó como «terrible».

UN TRATADO QUE CONSIDERAN OBSOLETO

La posición de los congresistas republicanos coinciden, aunque por argumentos distintos, con las conclusiones de un estudio publicado en octubre de 2025 en el Journal of Water Resources Planning and Management, revista científica de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles. La investigación, elaborada por Vianey Rueda y Andrew Gronewold del Centro Mundial para los Impactos del Cambio Climático en las Aguas Transfronterizas de la Universidad de Michigan, concluye que las obligaciones de entrega pactadas en 1944 se calcularon con estimaciones de flujo excesivamente optimistas para las condiciones hidrológicas actuales.

El estudio utilizó datos mensuales del periodo 1953-2021 correspondientes al flujo de los seis ríos mexicanos afluentes al Río Bravo, y presentó diez escenarios de desempeño bajo distintas condiciones, incluyendo sequías prolongadas, episodios de humedad extrema, el paso del Huracán Alex y variaciones en el Río Conchos —el afluente chihuahuense que aporta históricamente el 53 por ciento del volumen que México está obligado a enviar—. La conclusión es que el cumplimiento del tratado resulta inalcanzable salvo en periodos de condiciones hidrológicas favorables sostenidas.

«El Tratado es inalcanzable a menos que los ríos tributarios experimenten periodos prolongados de condiciones favorables.»

Rueda y Gronewold recomendaron que México negocie la adopción de un mecanismo de reducción proporcional equivalente al que ya aplica Estados Unidos. Bajo ese esquema, si la autoridad estadounidense reduce en un determinado porcentaje el abasto a sus agricultores y ciudades por causa de sequía, puede reducir proporcionalmente su entrega a México. México, en cambio, sólo puede posponer sus entregas al quinquenio siguiente, sin la posibilidad de reducirlas, lo que traslada el costo de la escasez hídrica hacia las comunidades mexicanas. Una investigación de la International Water Resources Association, publicada en marzo de 2025, llegó a conclusiones similares, reforzando la recomendación de incorporar ese mecanismo al tratado.

En la práctica, el tratado involucra seis ríos mexicanos: Conchos, Las Vacas, San Diego, San Rodrigo, Escondido y Salado. Solo el Conchos y el Salado realizan aportaciones significativas, dado que el caudal del resto es limitado. Las entregas se concentran en las presas internacionales La Amistad y Falcón.

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