13 mayo, 2026

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Taller Castillo, una joya mecánica que marcó época en Victoria

Para muchos habitantes de la ciudad, acudir al lugar era casi una tradición familiar cuando el automóvil presentaba algún problema mecánico o eléctrico.
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Por Raúl López García

Expreso

En una Ciudad Victoria que apenas comenzaba a expandirse entre calles tranquilas y el paso constante de viajeros, el Taller Eléctrico Castillo se convirtió desde 1954 en uno de los negocios más reconocidos de la capital tamaulipeca. Ubicado sobre la calle 8, entre Allende y Abasolo, aquel establecimiento formó parte de una generación de comercios familiares que crecieron junto con la ciudad.

En aquellos años, ese tramo era parte de la antigua Carretera Nacional, considerada una de las vialidades más importantes para el movimiento comercial y social de Victoria. Por ahí cruzaban camiones, automóviles y viajeros que encontraban en el taller un sitio confiable para reparar fallas eléctricas y mantener en marcha sus vehículos.

El Taller Castillo ganó prestigio gracias a la calidad de su servicio y al trato cercano con los clientes, algo que con el tiempo lo convirtió en referencia para varias generaciones de victorenses. Para muchos habitantes de la ciudad, acudir al lugar era casi una tradición familiar cuando el automóvil presentaba algún problema mecánico o eléctrico.

A un costado del negocio también se encontraba el recordado Motel Florida, otro punto emblemático de aquella época que quedó grabado en la memoria colectiva de la ciudad. Con el paso de los años, el inmueble desapareció para dar paso a oficinas gubernamentales, reflejo de las transformaciones urbanas que ha vivido la capital tamaulipeca.

Las fotografías antiguas del sector muestran una Victoria distinta, con menos tráfico, edificios más bajos y un ambiente que hoy despierta nostalgia entre quienes crecieron durante esas décadas. Sin embargo, negocios como el Taller Castillo permanecen vivos en los recuerdos de quienes fueron testigos de aquella etapa considerada por muchos como una época dorada de la ciudad.

Hoy, las historias de talleres, hoteles y comercios tradicionales continúan despertando conversación entre las familias victorenses, que aún conservan anécdotas de aquellos años. Para muchos, recordar lugares como el Taller Eléctrico Castillo significa volver a una Ciudad Victoria más pequeña, cercana y llena de identidad.

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