12 mayo, 2026

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Madres mexicanas: entre el amor, el trabajo y las jornadas invisibles

Datos del INEGI revelan que millones de madres mexicanas enfrentan jornadas dobles y triples entre empleo, cuidados y labores domésticas no remuneradas.
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Por Raúl López García
Expreso – La Razón

Cada mañana millones de madres mexicanas comienzan una carrera contrarreloj antes incluso de salir de casa. Preparan desayunos, despiertan hijos, organizan mochilas, limpian, trabajan, cuidan enfermos y todavía encuentran espacio para sostener emocionalmente a sus familias. Detrás de cada abrazo del 10 de mayo existe una realidad marcada por largas jornadas, bajos salarios y una enorme carga doméstica que pocas veces aparece en las estadísticas oficiales.

Sin embargo, los números del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran con claridad el tamaño del esfuerzo que realizan diariamente las madres en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del cuarto trimestre de 2025, en el país viven 54.9 millones de mujeres mayores de 15 años, y de ellas, el 71.5 por ciento ya tuvo al menos una hija o hijo nacido vivo.

La maternidad sigue siendo una de las principales responsabilidades sociales y económicas del país, especialmente en estados como Tamaulipas, donde miles de mujeres sostienen hogares completos mientras enfrentan jornadas dobles o triples entre empleo, cuidados familiares y labores domésticas.

El informe revela además una realidad que millones viven en silencio: las madres mexicanas prácticamente nunca dejan de trabajar. El 45.6 por ciento de las madres ocupadas labora entre 35 y 48 horas semanales, mientras que un 17.4 por ciento supera las 48 horas de trabajo cada semana.

Pero la jornada no termina al salir del empleo.

Las estadísticas muestran que las madres dedican además un promedio de 20.5 horas semanales a quehaceres del hogar y otras 17.3 horas al cuidado de niñas, niños, adultos mayores o personas enfermas sin recibir pago alguno.

En colonias populares de Ciudad Victoria, Reynosa, Matamoros o Tampico, esta realidad se repite diariamente. Muchas mujeres trabajan en comercios, maquiladoras, oficinas, hospitales, escuelas o vendiendo productos desde casa, y aun así continúan siendo las principales responsables del funcionamiento del hogar.

La presión económica también golpea con fuerza a las madres mexicanas. El INEGI documentó que el 49.2 por ciento de las madres ocupadas recibe hasta un salario mínimo mensual.

Esto significa que casi una de cada dos madres trabajadoras enfrenta dificultades para cubrir alimentación, transporte, renta, útiles escolares y servicios básicos en medio del aumento constante de precios.

El contraste también refleja una transformación generacional importante. Mientras que casi la mitad de las madres de entre 30 y 34 años cuenta con estudios de nivel medio superior o superior, entre las mujeres de 60 años y más predomina la primaria incompleta.

La cifra muestra cómo las nuevas generaciones de mujeres han logrado mayores oportunidades educativas, aunque eso no necesariamente se traduzca en mejores condiciones laborales o menor carga doméstica.

Otro dato que preocupa es que el 5.2 por ciento de las adolescentes de entre 15 y 19 años ya son madres. Esto evidencia que el embarazo adolescente continúa siendo un desafío social importante en México y particularmente en entidades donde persisten condiciones de desigualdad y rezago educativo.

En este Día de las Madres, las flores, serenatas y celebraciones conviven con una realidad mucho más profunda: millones de mujeres sostienen diariamente la economía emocional y material de sus hogares mientras enfrentan cansancio, precariedad laboral y responsabilidades que pocas veces son compartidas.

Las estadísticas del INEGI no solamente retratan números. También cuentan la historia de mujeres que trabajan sin descanso para sacar adelante a sus familias, muchas veces sin reconocimiento suficiente, pero convirtiéndose todos los días en el verdadero motor silencioso de México.

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