14 mayo, 2026

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Sueñan con conquistar Suiza: convierten la robótica en esperanza para la mariposa monarca

Mientras muchos jóvenes pasan su tiempo libre frente a una pantalla, cuatro estudiantes de Victoria decidieron construir tecnología para cuidar el planeta.
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Por Raúl López García
Expreso – La Razón

Mientras muchos adolescentes de su edad pasan las tardes entre videojuegos y redes sociales, cuatro estudiantes de Ciudad Victoria dedican horas enteras a programar robots, diseñar drones y desarrollar proyectos de inteligencia artificial enfocados en salvar el medio ambiente. Hoy, ese esfuerzo ya les abrió las puertas de una competencia internacional en Ginebra, Suiza, pero todavía enfrentan el obstáculo más complicado: conseguir el dinero para llegar.

José Francisco Mireles García, Juan Ángel Castillo de Lumbreras, Kelly Flores Pantoja y Alondra Sofía Pérez Hernández integran un equipo juvenil de robótica que recientemente triunfó en un certamen realizado en Nuevo León, donde obtuvieron dos importantes reconocimientos: el premio a la innovación y el pase internacional para representar a México en Europa. Su proyecto llamó la atención por combinar tecnología, sustentabilidad e inteligencia artificial en beneficio de la mariposa monarca.

La propuesta consiste en utilizar drones sembradores de germoplasma capaces de detectar zonas deforestadas mediante cámaras y sensores inteligentes. Una vez ubicadas las áreas afectadas, los drones realizan maniobras automatizadas para depositar semillas de plantas que sirven de alimento para la mariposa monarca, marcando además la ubicación exacta de cada punto de reforestación para dar seguimiento al crecimiento de la vegetación.

Los jóvenes explicaron que el proyecto no nació de la improvisación. Aunque ellos desarrollaron la idea y la programación principal, buscaron respaldo científico con especialistas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, quienes les ayudaron a perfeccionar el modelo ambiental y validar la viabilidad del sistema. La combinación entre robótica, biología y conciencia ecológica fue precisamente lo que les permitió sobresalir entre decenas de participantes.

Pero detrás de los robots, sensores y drones, existe también una historia de sacrificio. Los estudiantes, de apenas 13 y 14 años, tuvieron que aprender programación avanzada, automatización y control de servomotores para diseñar prototipos capaces de sembrar y regar de forma autónoma. Uno de los robots funciona como tractor inteligente para depositar semillas, mientras otro brazo mecánico activa sistemas simulados de riego, todo coordinado mediante programación hecha por ellos mismos.

El siguiente reto será competir en Ginebra, Suiza, donde serán evaluados los días 7 y 8 de julio. El problema es que el viaje implica gastos elevados de vuelos, hospedaje, alimentación y acompañamiento de adultos responsables.

Aunque el Consejo Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología les prometió cubrir el 60 por ciento de los gastos para tres alumnos y su asesor, el equipo todavía necesita recursos para completar el resto del viaje y lograr que todos los integrantes puedan asistir.
Ante la falta de apoyo suficiente, los jóvenes ya comenzaron a tocar puertas en distintas dependencias educativas y buscan respaldo de empresarios, diputados y sociedad civil. Incluso planean realizar rifas y actividades para recaudar fondos. Entre sus ideas está rifar una motocicleta para cubrir parte de los boletos de avión y adquirir además equipo más moderno para seguir desarrollando sus proyectos tecnológicos.

Los padres de familia también se han sumado al esfuerzo. Algunos familiares organizan rifas y campañas de apoyo mientras los estudiantes continúan preparándose académicamente para representar dignamente a Tamaulipas y a México en el extranjero. La esperanza del equipo es que la ciudadanía pueda aportar desde pequeñas cantidades económicas hasta patrocinios mayores que les permitan cumplir el sueño.

Para quienes deseen apoyar económicamente a estos jóvenes talentos, se habilitó una cuenta de recaudación a nombre de Rigoberto Mejía en Bancoppel con el número 4169 1606 3266 1014.

Más allá de la competencia, estos adolescentes representan algo que pocas veces recibe suficiente atención: el enorme talento científico que existe en Tamaulipas. En una entidad donde frecuentemente predominan las noticias negativas, ellos demuestran que también hay jóvenes capaces de desarrollar tecnología con impacto ambiental y visión internacional.

Su historia refleja disciplina, creatividad y compromiso social. No están creando robots únicamente para competir; están intentando resolver problemas reales mediante la ciencia y la innovación. En tiempos donde México habla constantemente de evitar la fuga de cerebros, apoyar a estos estudiantes significa invertir en el presente y futuro del país.

Hoy, el reloj avanza y les queda aproximadamente un mes ymedio para reunir el recurso necesario. Mientras afinan detalles técnicos de sus prototipos, también enfrentan otra competencia: lograr que las autoridades, empresarios y ciudadanía crean en ellos tanto como ellos creen en sus sueños.

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