Hoy es 10 de mayo. Desde 1922, cuando Rafael Alducin institucionalizó la fecha, en un país católico se eligió mayo por ser el mes consagrado a la Virgen María, y 10 porque en esa época se les pagaba a los trabajadores cada 10 días. México celebra a las madres con flores, serenatas y discursos, pero hay madres para quienes este día no hay nada que festejar.
No lo es para las madres buscadoras. En México hay más de 133 mil personas desaparecidas. Desde 2011, cada 10 de mayo, las buscadoras marchan bajo la consigna que lo dice todo: “no tenemos nada que celebrar”. Desde 2010, al menos 35 personas buscadoras han sido asesinadas, 25 de ellas en gobiernos de la Cuarta Transformación.
El 2025 cerró como uno de los años más letales: 11 casos, entre asesinatos y desapariciones de buscadoras. Durante el gobierno de la primera mujer presidenta de México.
No lo es para las madres que sufren violencia vicaria. En 2021 se registraron en México 2 mil 865 casos de mujeres víctimas de este tipo de violencia. Para 2022, el número escaló a 7 mil 670, un incremento del 167 por ciento. Y esos son solo los casos reportados. Las madres que siguen esperando justicia para ellas y sus hijas e hijos.
No lo es para las madres que perdieron a sus hijas a manos del feminicidio. La deuda del Estado con ellas sigue sin saldarse. Y hoy tampoco es un día de fiesta para las millones de madres trabajadoras a quienes nadie consultó cuándo se decidió adelantar 40 días el periodo vacacional de verano para acomodar el calendario del Mundial de la FIFA.
Mario Delgado dice que se lo pidieron, aunque no queda claro quién. Surge entonces la pregunta de si es un organismo deportivo extranjero el que ahora dicta el calendario educativo de México. La otra justificación es la ola de calor, válida, sí, pero no deja de llamar la atención que esta decisión se tome ahora y no en los veranos anteriores, igual de calurosos.
Lo que nadie está diciendo con claridad es quién paga el costo real de esa decisión.
Según el INEGI, 11.5 millones de mujeres en México son jefas de hogar, uno de cada tres hogares del país, cifra que creció 67% en 13 años. Del total de madres jefas de hogar que trabajan de manera subordinada y remunerada, el 46.7% gana hasta un salario mínimo. No habrá periodo vacacional con goce de sueldo para ellas. No habrá quién cuide a sus hijas e hijos.
Y eso sin contar el trabajo invisible. En 2024, el valor económico del trabajo no remunerado de los hogares equivalió al 23.9% del PIB nacional, y las mujeres aportaron el 72.6% de ese valor. Tres meses de vacaciones escolares significan tres meses de jornada laboral extra, no remunerada, no reconocida, no
compensada, para las madres de este país.
Un gobierno que se dice feminista, con gobernadoras, secretarías de igualdad y políticas para las mujeres, tomó una decisión de último minuto que amplía la brecha del rezago escolar real, documentado, pendiente desde la pandemia, y carga ese peso sobre las espaldas de las mujeres.




