Por Raúl López García
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Una investigación interna por el posible saqueo de medicamentos e insumos médicos dentro del Hospital General “Norberto Treviño Zapata” encendió las alertas en el sistema de salud de Tamaulipas.
Las sospechas, que durante meses circularon entre pacientes, familiares y trabajadores hospitalarios, finalmente fueron reconocidas públicamente por el Coordinador Federal y Delegado del IMSS-Bienestar en el estado, Margid Antonio Rodríguez Avendaño.
“Ya se está investigando”, declaró el funcionario al ser cuestionado sobre versiones que apuntan a un presunto desvío de medicamentos hacia hospitales privados. Más adelante, al insistírsele sobre si realmente podría existir un saqueo dentro del nosocomio, respondió de manera directa: “Sí puede haber”.
La declaración representa uno de los reconocimientos más delicados hechos hasta ahora por autoridades de salud en Tamaulipas, especialmente porque ocurre en medio de constantes denuncias ciudadanas por falta de medicamentos, materiales de curación e insumos básicos dentro del principal hospital público de la capital.
Pacientes y familiares aseguran que desde hace meses enfrentan dificultades para conseguir tratamientos completos dentro del hospital. Las quejas incluyen desde medicamentos para diabetes hasta material elemental como torundas, jeringas y artículos de curación que terminan siendo comprados por las propias familias fuera de la institución.
Las sospechas comenzaron a crecer precisamente por esa contradicción: mientras pacientes denunciaban desabasto, versiones internas señalaban posibles irregularidades en el manejo de medicamentos y suministros médicos. El señalamiento más delicado apunta a que parte de esos insumos podrían estar terminando en hospitales o consultorios privados.
Aunque Rodríguez Avendaño evitó adelantar detalles sobre las líneas específicas de investigación, confirmó que ya existe una revisión en curso y adelantó que en aproximadamente tres o cuatro semanas podrían darse a conocer avances o resultados.
“Yo siempre he sido directo, honesto y les he dicho la verdad”, expresó durante la entrevista, insistiendo en que no se ocultarán posibles anomalías si estas llegan a confirmarse.
La investigación ocurre en un contexto particularmente complicado para el Hospital General de Victoria, donde además del posible saqueo existen problemas severos de saturación hospitalaria, desgaste de infraestructura y presión sobre el abasto de medicamentos.
El delegado federal reconoció que el hospital atiende no solamente a pacientes tamaulipecos, sino también a personas provenientes del norte de Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo e incluso del sur de Nuevo León, entidades donde muchas regiones carecen de hospitales de alta especialidad.
“Podemos presupuestar Tamaulipas, pero es difícil presupuestar lo que le hace falta a otros estados”, admitió el funcionario, al explicar que el incremento de pacientes ha generado una presión extraordinaria sobre medicamentos e insumos hospitalarios.
Sin embargo, para pacientes y trabajadores, el problema parece ir más allá de la sobresaturación. La sospecha de un posible robo interno toma fuerza debido a que las carencias reportadas alcanzan incluso materiales básicos indispensables para la atención diaria.
La situación también ha provocado molestia entre derechohabientes y trabajadores afiliados a otros sistemas de salud que son atendidos mediante convenios en el Hospital General. Algunas familias aseguran que pese a las cuotas y descuentos que continúan realizándose, frecuentemente deben comprar medicamentos por fuera para completar tratamientos.
Mientras tanto, el hospital continúa operando bajo fuertes limitaciones estructurales. Rodríguez Avendaño reconoció que los elevadores del nosocomio tienen alrededor de 40 años de antigüedad y prácticamente agotaron su vida útil.
“No se encuentran piezas fácilmente”, explicó.
El deterioro de la infraestructura y la presión sobre el sistema convierten cualquier posible desvío de medicamentos en un tema todavía más grave, pues afectaría directamente a una red hospitalaria que ya trabaja bajo condiciones de desgaste y alta demanda.
La investigación anunciada por IMSS-Bienestar podría convertirse en una de las más sensibles dentro del sector salud en Tamaulipas durante los últimos años. De confirmarse irregularidades, el caso no solamente exhibiría problemas administrativos, sino también posibles actos de corrupción que impactarían directamente en la atención de miles de pacientes.




