Por Raúl López García
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas .- La salud mental dejó de ser un tema secundario en Tamaulipas. Este martes 12 de mayo de 2026 fue publicada en el Periódico Oficial del Estado la nueva Ley para la Atención Integral de la Salud Mental y el Bienestar Psicosocial, una legislación que redefine la manera en que el gobierno, las instituciones y la sociedad deberán atender los trastornos emocionales, psicológicos y psicosociales en la entidad.
La nueva norma, aprobada por unanimidad en el Congreso local el pasado 24 de marzo, entrará en vigor y representa uno de los cambios más profundos en décadas en materia de atención psicológica y psiquiátrica en el estado, al establecer por primera vez que la salud mental es un derecho humano que debe garantizarse con enfoque comunitario, perspectiva de género y protección integral.
Desde su primer artículo, la ley fija un cambio de paradigma. El documento señala que su objetivo es “garantizar el derecho a la protección de la salud mental y al bienestar psicosocial de todas las personas que residan o transiten en la entidad”, además de establecer bases para “la promoción, prevención, atención integral, rehabilitación, recuperación, inclusión y reinserción social”.
Uno de los aspectos más relevantes es que la legislación abandona el modelo centrado únicamente en hospitales psiquiátricos y apuesta por atención comunitaria y preventiva.
En el Artículo 6 define la “atención comunitaria” como un modelo centrado en la persona, su familia y su entorno, privilegiando servicios territoriales y tratamientos “en el entorno menos restrictivo posible”.
La ley también pone límites al internamiento involuntario, tema históricamente polémico en el país. El Artículo 6 establece que esta medida solo podrá aplicarse de manera excepcional y temporal, restringiendo la libertad únicamente para fines terapéuticos y bajo salvaguardas legales.
Además, el nuevo marco legal prohíbe expresamente actos de discriminación, violencia y estigmatización contra personas con padecimientos mentales. El Artículo 10 señala que queda prohibido “todo trato cruel, inhumano o degradante por motivos relacionados con la salud mental”, y obliga a las autoridades a impulsar campañas permanentes de sensibilización social.
Otro de los puntos más fuertes es el relacionado con el suicidio, problemática que ha crecido entre jóvenes en Tamaulipas y México. El Artículo 24 ordena que toda persona con riesgo o tentativa suicida deberá recibir “atención inmediata, confidencial y continua”, incluyendo intervención en crisis, valoración clínica, acompañamiento psicosocial y seguimiento posterior.
La nueva legislación dedica además un apartado completo a niñas, niños y adolescentes. El Artículo 15 obliga a las autoridades educativas y de salud a establecer protocolos de detección temprana, orientación y continuidad escolar. Mientras que el Artículo 16 prohíbe el uso de psicofármacos como castigo o mecanismo de control y veta tratamientos experimentales sin autorización ética y legal.
En materia de derechos humanos, la ley también reconoce protección especial para adultos mayores, personas con discapacidad, víctimas de violencia, personas privadas de la libertad, comunidades indígenas, migrantes y personas de la diversidad sexual y de género, incorporando principios de igualdad, inclusión y no discriminación.
Otro cambio importante es la creación del Sistema Estatal de Salud Mental y Bienestar Psicosocial, que coordinará instituciones, programas y servicios especializados para implementar políticas públicas en la materia. La ley también contempla la integración de una Red Estatal de Servicios y Centros Comunitarios de Salud Mental en todo Tamaulipas.
La legislación obliga además a garantizar confidencialidad en expedientes clínicos, consentimiento informado para tratamientos y mecanismos accesibles para que usuarios y familias puedan presentar quejas por mala atención. Incluso abre la puerta a la participación de universidades, organizaciones civiles y colegios profesionales en el diseño y evaluación de políticas públicas.
Con esta publicación, Tamaulipas se suma a la tendencia nacional e internacional que busca dejar atrás modelos de aislamiento psiquiátrico y avanzar hacia sistemas de atención basados en derechos humanos, prevención y acompañamiento comunitario, en un contexto donde los problemas de ansiedad, depresión, estrés y suicidio han aumentado de manera acelerada tras la pandemia y la crisis social de los últimos años.




