El caso Carolina Flores sumó este semana nuevas revelaciones que apuntan a una posible red de apoyo que habría facilitado la permanencia de Erika «N» como prófuga en Venezuela tras el feminicidio de la exreina de belleza ocurrido el 15 de abril en un departamento de Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo. La principal sospechosa del crimen, detenida recientemente en Caracas, habría mantenido contacto constante con familiares y con su hijo Alejandro Sánchez desde que escapó de México.
La creadora de contenido colombiana conocida como «La Parcera Justin», asegura tener acceso a documentos hallados en dispositivos electrónicos de Erika «N», afirmó que la acusada en el caso Carolina Flores recibía dinero de sus hermanos para mantenerse escondida en un fraccionamiento residencial de lujo en Venezuela. «Mantenía comunicación con su hijo y también con sus hermanos que le seguían enviando dinero a Venezuela», señaló la creadora de contenido, quien describió además la dinámica de comunicación de la prófuga con su familia en México.
Según esa versión, Erika «N» escribió al menos cinco cartas desde Venezuela: cuatro dirigidas a su hijo y una más a su hermana. Los mensajes habrían sido redactados en una tablet y enviados mediante fotografías tomadas con celular, un método que buscaba dificultar su rastreo mientras permanecía fuera del país. En uno de los textos, la sospechosa del caso Carolina Flores describió su situación: «Estoy hospedada en un lugar familiar, no ando en la calle paseando con el celular, ni corriendo peligros, estoy bien, triste, preocupada, pero bien y sin necesidades».
¿Qué reveló Erika «N» sobre el crimen en el caso Carolina Flores?
Los documentos también exponen presuntos conflictos previos entre Carolina Flores y su suegra. En las cartas halladas en sus dispositivos, Erika «N» afirmó sentirse desplazada por decisiones relacionadas con el bebé de la pareja y por restricciones dentro del hogar.
«Nunca le perdonaré que me hayas corrido de tu casa, cuando la intención era darles una bonita sorpresa de tres días y luego regresarme», escribió en uno de los textos recuperados durante la investigación del caso Carolina Flores.
En otro fragmento de las cartas, Erika «N» se refirió directamente al momento del crimen: «El arma se disparó casi sola, casi automáticamente», una descripción que los especialistas interpretan como un intento de minimizar su responsabilidad en el feminicidio. Hasta ahora, ni la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ni las autoridades venezolanas han confirmado oficialmente la autenticidad de esos escritos, por lo que su valor probatorio aún está sujeto a verificación.
El caso Carolina Flores podría ampliarse hacia los familiares de Erika «N» si se comprueba que enviaron dinero para facilitar su permanencia fuera de México. Ayudar económicamente a una persona prófuga puede configurar el delito de encubrimiento, sancionado por el Código Penal Federal con penas de tres meses a tres años de prisión y multas para quien preste auxilio o cooperación de cualquier especie al autor de un delito con conocimiento de los hechos.
CON INFORMACIÓN DE MVS NOTICIAS




