21 mayo, 2026

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El origen de nuestra especie mexica

Crónicas de la calle/ Rigoberto Hernández
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Me cae bien el águila de la bandera. Es el símbolo mexicano por excelencia. Símbolo por decirlo supremo y, porqué no, jefe de todos los símbolos, iconos, y logotipos que identifiquen a una entidad en nuestra patria.

Miras el águila y hay un sentimiento patriota que arrancó en los primeros días de nuestra infancia con los honores de la escuela. La marcha triunfal que nos llevaba al aula era acompañada por el águila. 

En la escuela la maestra ilustraba la llegada de nuestros ancestros que venían de un lugar llamado Aztlán buscando un islote donde encontrarían el águila devorando una serpiente como señal del sitio para fundar la gran Tenochtitlán, donde hasta hoy se encuentra la ciudad capital. 

En palabras de lahistoriasecuestrada.com : «El Águila Azteca proviene de la cultura mexica y simboliza poder, guerra y conexión espiritual con los dioses.
El águila, conocida como cuauhtli en náhuatl, fue un símbolo central en la civilización azteca, representando fuerza, coraje, visión y dominio tanto en el plano físico como espiritual. Esta ave estaba asociada con el dios Huitzilopochtli, deidad del sol y la guerra, y su presencia guiaba a los mexicas en decisiones importantes, incluyendo la fundación de Tenochtitlán, donde según la leyenda, debían establecer la ciudad al encontrar un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente. 
El águila simbolizaba la victoria y la guerra, y los guerreros más valientes formaban la Orden del Águila, una de las órdenes militares más prestigiosas del Imperio Mexica. Además, el águila representaba la dualidad entre el cielo y la tierra, sirviendo como nexo entre lo terrenal y lo divino, y era un emblema de justicia, poder y trascendencia».

Nuestro símbolo aparece en las monedas y en los billetes del país y entonces el águila de esa manera va de mano en mano, de paisaje en paisaje recorriendo la Patria que la hizo símbolo del pueblo y de la institucional unidad. 

Por eso resulta tan difícil ofender a la bandera si en el centro trae un águila guerrera y valiente, no un águila en vuelo ni encima de una montaña sino el Águila haciendo por la vida y todo eso que cuando le vemos viene a la memoria. 

El águila como tal es un animal que de adulta casi no tiene depredadores distintos a su misma especie. Es la reina de las alturas y desde muy alto decide su presa sin fallo ni detenimiento. 

Durante un paseo por el amplio campo mexicano el águila se pasea con señorío deslumbrante. Si la ves, ahi te encargo el asombro y las ganas de verla de nuevo cuando desaparece. Es un espectáculo mexicano, un privilegio para los ojos observar en plena libertad a nuestro símbolo patrio. No cualquiera en este mundo. 

Dice la canción que el águila siendo animal se retrató en el dinero, para subir al nopal pidió permiso primero. En México por igualdad pedimos permiso primero, para pasar, para hablar, para salír, para entrar. No obstante que Vicente Fox, mandó cortarle una parte, quizás por ignorancia, o por llamar imprudentemente la atención de su irrelevante sexenio gubernamental. 

El águila ha estado más allá de la casería de aves, de víboras y ratones en  patios y montes de los campos para sobrevivir; también ha estado en la cotidiana suerte de un volado, porque una de dos, es águila o sello, uno gana y otro pierde. «Aquí se apuesta la vida y se respeta al que gana». No es gratis que al mexicano se le reconozca en el mundo como valiente, en deportes individuales lo ha demostrado con creces. 

El águila representa al guerrero azteca, mexica, al origen de la patria, a nuestro orgulloso origen. Y es un legado, un factor de identidad, no es por nada que no solo se atrevió a subir al nopal sino que hoy ondea muy campante en la bandera. 

HASTA PRONTO 

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