Al terminar la jornada electoral celebrada el viernes 9 de diciembre de 2022, el profesor ARNULFO RODRÍGUEZ TREVIÑO y su planilla amarilla, ganaba por segunda ocasión la dirigencia de la Sección 30, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Su triunfo fue avalado por el Comité Ejecutivo Nacional, presidido por ALFONSO CEPEDA SALAS.
Transcurría el tercer mes del gobierno de AMÉRICO VILLARREAL ANAYA y 18,904 votos del magisterio, el 37.23% de la votación total, habían derrotado al “caballo negro” de la 4T: ABELARDO IBARRA VILLANUEVA. También al profesor NAIF HAMSCHO IBARRA, identificado con el PAN, para llevarle las contras al naciente sexenio, según decía la leyenda urbana por esos días.
Lo cierto es que, ARNULFO RODRÍGUEZ TREVIÑO ganó a contracorriente, el derecho de relavar a RIGOBERTO GUEVARA. No fue el candidato favorito del ganador de la elección de 2022.
Con estos antecedentes, LUCÍA CASTILLO PASTOR mantuvo una relación tensa con RODRÍGUEZ TREVIÑO. No hubo diálogo con la Sección 30 y el conflicto magisterial explotó y la renunció del cargo.
En cambio, MIGUEL ÁNGEL VALDEZ GARCÍA entregó al SNTE el control de la Secretaría, porque no quiere que el magisterio le vete su aspiración de ser diputado en Matamoros. Su sueño de niño. Lo mismo hizo HUGO FONSECA REYES, quien mueve los hilos desde la Subsecretaría de Administración.
Hoy, ARNULFO RODRÍGUEZ TREVIÑO está rebasado. Su liderazgo está desgastado y enfrenta una rebelión hacia el interior del magisterio. La crisis se genera por dejar en manos de sus “sobrinos” el control de la Sección 30, del SARTET y por incumplir los compromisos que ofreció en 2022. La fractura está expuesta y la verborrea del dirigente no la puede ocultar.
La grieta se agranda conforme se acerca la fecha para elegir a la dirigencia, que relevará al profesor ARNULFO en diciembre de 2026. El profesorado se desencantó y está encabronado con él. “Perdió piso y chochea”, dicen. Las traiciones y deserciones en su equipo están a la orden del día.
Contrariamente a lo esperado, en un sindicato tan politizado como el SNTE, quienes buscan la estafeta son los mismos de siempre. Uno fue dirigente de la Sección 30 hace más de 26 años: ENRIQUE MELÉNDEZ PÉREZ. Recorre el estado llamando a la asonada. Como diría MAO TSE-TUNG: es la chispa que incendia la pradera magisterial.
Otros dos que compitieron en la elección de 2022, que fueron rivales y ahora dicen que son “hermanos”: NAIF HAMSCHO IBARRA y ABELARDO IBARRA VILLANUEVA. No hay liderazgos nuevos. Solo envejecen los que están.
Por supuesto, en la coyuntura de la elección de 2027 pero, sobre todo, de la sucesión gubernamental de 2028, que inicia el próximo año, el cambio de mando en el SNTE, representa una posición apetecible para los liderazgos regionales de MORENA, que ya la traen en su radar para meter mano.
También debe traerlo en su tablero del “War Room”, el gobierno de AMÉRICO VILLARREAL ANAYA. Se trata de evitar lo que pasó en diciembre de 2022, con la candidatura ARNULFO y tener una dirigencia amigable en la Sección 30, en términos de gobernabilidad. Lo hizo CLAUDIA SHEINBAUM PARDO en 2024: ALFONSO CEPEDA SALAS es senador de MORENA.
Una pregunta: ¿Quién financia el recorrido y las reuniones en todo el estado, de ENRIQUE MELÉNDEZ PÉREZ? ¿De los “hermanos” ABELARDO y NAIF?
¿De cuál cartera sale el dinero para sus viáticos?




