2 agosto, 2026

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Van tras prerrogativas los partidos «nuevos»

Aunque se presentan como nuevas alternativas, sus dirigencias y operadores están integrados en su mayoría por exmilitantes, exfuncionarios y excandidatos con trayectoria en otros partidos
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Perla Reséndez
Expreso-La Razón

Bajo la fachada de «nuevas opciones» democráticas, Partido PAZ y Somos México llegan a Tamaulipas con la misma composición de siempre: operadores, exfuncionarios y excandidatos que ya circularon por otras siglas y que ahora buscan, con un registro distinto, un lugar en el reparto de prerrogativas y espacios de poder que se abrirá con la elección.

Dos nuevos partidos políticos nacionales comienzan a mover sus piezas en Tamaulipas con la mira puesta en las elecciones de 2027, cuando se renovará el Congreso local, federal y los 43 ayuntamientos del estado.

Se trata de Partido PAZ y Somos México, dos fuerzas políticas que llegan al escenario tamaulipeco con perfiles y orígenes distintos, pero con un mismo desafío: demostrar que pueden convertirse en una alternativa electoral en un estado donde Morena mantiene el control de buena parte de los espacios de representación y donde PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y Partido Verde también disputan el terreno político.

El primer paso formal ya lo dio PAZ; el Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam) acreditó al partido como nueva fuerza política nacional con representación local y aprobó la redistribución de las prerrogativas que le corresponden para el ejercicio 2026. Con ello, PAZ puede ejercer en Tamaulipas los derechos que corresponden a los partidos políticos nacionales acreditados y acceder al financiamiento público destinado a actividades ordinarias permanentes, actividades específicas y franquicias postales; a nivel nacional, ya se le autorizaron los primeros 1.9 millones de pesos para financiar su operación durante el segundo semestre del año.

En Tamaulipas, el partido es encabezado formalmente por David Armando Valenzuela Barrios, originario de Altamira, quien heredó la dirigencia estatal del PRD tras el fallecimiento de su padre y ahora encabeza la organización de PAZ en la entidad. Valenzuela ha señalado que el partido pretende competir con candidatos propios, sin depender de alianzas con otras fuerzas políticas, y ha colocado la seguridad y la construcción de condiciones de paz como ejes de la organización.

Filiaciones ideológicas y operadores detrás de las siglas

Más allá de la dirigencia formal, ambos partidos han sido señalados por su vínculo con corrientes políticas ya identificadas en el mapa nacional.

PAZ es descrito como heredero de los extintos Partido Encuentro Social y Encuentro Solidario, organizaciones de tintes evangélicos y conservadores que en 2018 se sumaron al proyecto de Andrés Manuel López Obrador; el partido, propiedad de Hugo Eric Flores Cervantes, se define como una asociación de «personas de fe», con banderas provida y profamilia. Somos México, por su parte, ha sido señalado como punto de convergencia de una lista de exmilitantes del PAN y el PRD que buscan un nuevo espacio dentro de la competencia electoral, con una dirigencia nacional —encabezada por Guadalupe Acosta Naranjo— identificada por críticos como cercana al exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca.

En Tamaulipas, detrás de la estructura de PAZ aparece Juvenal Hernández Llanos, operador político con una trayectoria que abarca prácticamente todo el espectro partidista del estado. Hernández Llanos llegó a la Presidencia Municipal de Altamira en 2005 bajo las siglas del PRI; posteriormente apareció vinculado al PAN, partido con el que su esposa, Alma Laura Amparán, gobernó ese mismo municipio durante dos periodos consecutivos. De cara al proceso de 2024, se registró internamente con respaldo de militantes fundadores de Morena, y meses después fue anfitrión de la campaña al Senado de un candidato del Partido Verde Ecologista de México. Su paso más reciente lo ubica como articulador del regreso de PAZ a nivel local, a través de la organización Construyendo Solidaridad y Paz, germen del partido a nivel nacional.

En Somos México, el liderazgo estatal recaería en Francisco Sigala, operador con trayectoria en el sur de Tamaulipas que ha pasado por el PRD y Movimiento Ciudadano, entre otros proyectos políticos, en línea con el perfil de convergencia de extribunantes de otras fuerzas que caracteriza a la estructura nacional del partido.

«Nuevo» registro, viejo currículum

La etiqueta de «nuevo partido» resiste poco escrutinio cuando se revisa quiénes lo encabezan. A nivel nacional, PAZ es dirigido por Hugo Eric Flores Cervantes, fundador y exdirigente del Partido Encuentro Social, una organización que ya compitió electoralmente en el país durante más de una década antes de perder el registro. Lo que se presenta como una fuerza inédita es, en los hechos, la reedición de un proyecto conducido por el mismo operador político de siempre, con una nueva sigla y prerrogativas repartidas desde cero.

El caso de Somos México sigue un patrón similar, aunque con un elenco todavía más amplio de figuras que llevan décadas en la vida pública nacional. Su dirigencia recae en Guadalupe Acosta Naranjo, expresidente nacional del PRD, y Cecilia Soto González, excandidata presidencial y exlegisladora federal desde los años noventa. En su estructura nacional confluyen, además, el ex gobernador de Baja California Ernesto Ruffo Appel, el ex gobernador de Guanajuato Carlos Medina Plascencia, el ex consejero presidente del INE Lorenzo Córdova Vianello y los ex ministros de la Suprema Corte José Ramón Cossío Díaz y Javier Laynez Potisek. Ninguno de ellos es una cara nueva para el electorado mexicano; todos ocuparon, en algún momento, posiciones de primer nivel dentro del sistema político e institucional que hoy dicen venir a renovar.

En Tamaulipas, el patrón se repite a escala local. Mauricio de Alejandro, identificado como uno de los rostros visibles de Somos México en Reynosa y consejero nacional del partido, no es una incorporación surgida de la sociedad civil sin trayectoria previa, sino un político con recorrido reconocido en la frontera.

Lo mismo ocurre con Salvador Navarro Martínez y Rubén Macías Hernández, señalados en tareas de organización y construcción de la estructura estatal, cuyos nombres ya circulaban en el ambiente político tamaulipeco antes de la llegada de este proyecto.
El caso de Hernández Llanos condensa esa contradicción de manera particularmente ilustrativa: en menos de dos décadas transitó del nacionalismo revolucionario del PRI al panismo, de ahí a un acercamiento con Morena, después al ecologismo electoral del Partido Verde, para terminar articulando la llegada de un partido confesional de reciente creación. Su presencia detrás de la estructura de PAZ en Tamaulipas —partido que, de acuerdo con registros de militancia, reporta 7 mil 500 afiliados en el estado y trámites en marcha ante el IETAM— ha sido señalada como evidencia de que el despliegue territorial de estas nuevas siglas depende, en la práctica, de los mismos operadores que ya han circulado por prácticamente todas las fuerzas políticas de la entidad.

El contraste entre el discurso fundacional —»alternativa ciudadana», «defensa de la democracia», «condiciones de paz»— y la composición real de las dirigencias plantea una pregunta que ambos partidos tendrán que responder ante el electorado: si la novedad se limita al registro ante el INE y al IETAM, mientras los cuadros dirigentes son los mismos operadores, exfuncionarios y excandidatos que ya han pasado por otros partidos o instituciones, la oferta de «renovación» corre el riesgo de leerse como un reacomodo de las mismas piezas bajo una etiqueta distinta.

Somos México comienza a construir estructura

Mientras PAZ ya cuenta con acreditación ante el IETAM, Somos México se encuentra en una etapa distinta en Tamaulipas. La organización obtuvo su registro como partido político nacional y ya tiene presencia de simpatizantes y operadores en diferentes municipios del estado, sin embargo, aún no ha realizado su proceso de acreditación ante el órgano electoral tamaulipeco. El partido surgió a partir de la movilización ciudadana vinculada con la llamada Marea Rosa y busca presentarse como una alternativa política con énfasis en la defensa de la democracia, las instituciones y la participación ciudadana; sin embargo, la estructura estatal, encabezada extraoficialmente por Sigala, deberá formalizarse en los próximos meses, cuando se definan las posiciones de dirección estatal y municipal.

La llegada de PAZ y Somos México abre también una nueva disputa por los liderazgos políticos de Tamaulipas; ambos partidos necesitarán candidatos competitivos y con presencia territorial para enfrentar su primera elección. PAZ ha insistido en que pretende competir con sus propios cuadros y construir una identidad independiente, mientras que Somos México busca proyectarse como una alternativa ciudadana y democrática. Pero en ambos casos, la disponibilidad de «candidatos competitivos» apunta, hasta ahora, hacia el mismo universo de operadores y políticos con trayectoria previa en otras siglas, más que hacia perfiles genuinamente externos al sistema de partidos existente.

La elección de 2027 será el primer gran examen para ambos partidos; no bastará con tener registro, prerrogativas o dirigentes, tendrán que demostrar que cuentan con respaldo ciudadano y capacidad para obtener votos, y no únicamente con la capacidad de reciclar cuadros políticos ya conocidos bajo una nueva marca. En Tamaulipas competirán en un escenario donde Morena mantiene una posición dominante, mientras PAN y PRI buscan conservar espacios, Movimiento Ciudadano intenta ampliar su presencia y el Partido Verde también disputa terreno electoral. La aparición de dos nuevas fuerzas puede modificar el equilibrio político, particularmente si logran atraer a sectores ciudadanos que actualmente no se sienten representados, pero también existe el riesgo de que la dispersión del voto termine beneficiando a los partidos con estructuras más consolidadas, o de que el electorado perciba estas nuevas siglas simplemente como otro refugio para políticos que ya han agotado su ciclo en organizaciones anteriores.

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