TAMPICO, Tamaulipas.- Tan sólo en 20 minutos se consumó la primer boda gay en Tamaulipas: Jessica y Paola.
La oficial segundo del Registro Civil, Astrid Lattuada de León, acudió a realizar esta unión entre dos mujeres.
Familiares y amigos acudieron de gala a estar acompañándolas en este sueño que parecía imposible y hoy es realidad.
Su arribo fue de lujo, en un Cadillac plateado, fueron puntuales a las 20:00 horas, el desfiladero de amigos y familiares fue de un promedio de 100 personas, no todos eran de la comunidad gay, quienes llegaron vistiendo de gala y con gusto por haber sido considerados para que fueran testigos.
A Paola Fernández le tocó llevar el vestido blanco, era escotado, su velo tenía un tocado con una banda de perlas, una cola muy larga que llegaba hasta el suelo, el cual arrastraba varios centímetros, dando el toque de la novia, con botines Converse blancos.
Mientras Jessica Castillo lució más varonil con su pelo corto, con aretes pequeños que casi pasaban desapercibidos, sin dejar esto a un lado su belleza femenina con su traje negro (que no precisamente era el frak que utilizan los novios) que hacía contraste con su ahora esposa, debajo traía una blusa blanca a rayas, y unos cómodos tenis Converse.
Los pasillos del elegante salón de nombre Campestre, ubicado en el norte de la ciudad, estaban adornados por una galería de fotografías de ellas en diversos parajes de la ciudad.
La fiesta fue organizada prácticamente «tirando la casa por la ventana», como cuando cualquier boda, pero la diferencia es que ésta fue entre dos mujeres.
Al son de la marcha nupcial recorrieron el salón, agarradas fuertemente entre las manos parecía raro pero real que las dos manos tenían uñas pintadas, para posteriormente iniciar una serie de fotos del recuerdo con los invitados.
‘Es mi súper libertad unirme a Paola’: Jessica
A las 8:40 de la noche, ya estaban legalmente casadas y con su acta de matrimonio entre ellas.
«De ahora en adelante van a tener un espacio compartido y van a tener que hacer que ese espacio compartido sea el escenario de su felicidad», expresó como parte de su mensaje la oficial del Registro Civil, Astrid Lattuada.
Ellas se intercambiaban prácticamente cada segundo sus miradas y donde su sonrisa era de oreja a oreja, dejando entrever la felicidad que se les desbordaba.
Los testigos fueron Mercurio Espinoza, Salvador Fernández, quien es una chica vestida mejor conocida como Paulina o «La Loba» para los cuates.
En nombre de ley civil quedaron unidas y sellaron la unión no con uno sino con varios besos, mostrando su amor frente a las cámaras de los medios de comunicación que acudieron a cubrir la nota.
La primera en firmar y colocar su huella fue Paola, quien entre su ostentoso vestido blanco traía guardada la caja de los anillos, a oro blanco con pedrería, que se lo colocó entre sus dedos a Jesica como símbolo de su unión.
Al quedar formalmente casadas ante la Ley, mostraron a los presentes su acta de matrimonio como si fuera un triunfo para las dos, siendo uno de los momentos más emotivos que fue cobijado por una serie de aplausos.
A Jessy la aventaron tres veces de ‘muertito’
A Jessy le tocó la Víbora de la Mar de los hombres, a Paola la de las mujeres.
Toda las personas que acudieron a la Víbora de la Mar , tuvieron que colocarse un mandil rosa y negro.
Jessica, haciendo el papel varonil le tocó quitarle la liga a Paola, lo cual realizó fácilmente con los dientes escondida debajo del vestido y todo mundo gritó cuando en cuestión de segundos la tenía en la mano, la cual giró gustosamente por varios minutos y la cual tiró entre un grupo no mayor de 15 varones solterones que se aglutinaron para contagiarles de su suerte .
¡Salud!
Fueron doce mesas las que se instalaron, con cristalería, y más de 10 meseros para atender a los invitados.
La entrada fue un paté de jamón, en la mesa un vino tinto «Grace Point» ubicado junto a un centro de mesa de flores naturales. El menú fue un fetuchini verde, verduras a las hierbas finas y pechuga de pollo bañada en salsa de queso, bebidas a elegir : whisky, tequila y refresco.
No faltaron los postres y no hubo una sino dos mesas de postres al final del salón.
El brindis fue también realizado por Paulina «La Loba», quien seguramente es una de las amigas más cercanas de la pareja, a quienes pidió a todos levantar su copa al tiempo que les deseó felicidad y ¡Salud!.
Y como sorpresa, uno de sus amigos tocó el saxofón que acompañó el deleite de los platillos.
Juntas recorrieron cada una de las mesas para ver si los presentes estaban bien atendidos.
Hubo pastel, adornos y detalles donde la elegancia del gusto con el que escogieron su fiesta se podía observar.



