No fue oficial, pero ayer en Tampico se dio en los hechos el arranque virtual de las precampañas por la candidatura del PRI a Gobernador de Tamaulipas.
Fue, para decirlo en términos políticos coloquiales, la primer pasarela conjunta de los protagonistas, después de que todos ya expresaron abiertamente su intención de contender por el mando del Estado.
Y hubo de todo:
Contentos, molestos, ausentes, prudentes, ruidosos, oportunistas, invitados y desde luego, anticipados, en la enésima edición del popular refrán que asienta que «El que pega primero pega dos veces».
El evento, de nombre «Diálogos por el Tamaulipas que queremos» reunió en esta edición —las damas primero— a Mercedes del Carmen Guillén, Marco Antonio Bernal, Enrique Cárdenas, Baltazar Hinojosa, Alejandro Guevara y a Ramiro Ramos. El ausente fue el alcalde de Victoria, Alejandro Etienne, a quien el presidente del tricolor estatal, Rafael González Benavides, justificó en forma pública al señalar que el edil capitalino cumplía esa tarde en Reynosa una agenda previamente acordada.
¿Fue la asistencia de personajes lo más relevante de este encuentro de priístas y sociedad?
Si se mira encima de la mesa, me parece que así fue. Mostró el Revolucionario Institucional que conserva la fuerza interior para reunir a sus figuras y confirmar a propios y extraños que la disciplina partidista sigue vigente.
¿Y si se mira debajo de la misma mesa?
Bueno, un detalle llamó la atención, que en la opinión de su servidor es necesario tomar en cuenta. Se hizo evidente que un perfil frecuente de esa competencia se reflejará en otro dicho popular: «Quien no se arriesga no cruza el mar».
La tarde de este jueves es un ejemplo de esas palabras: un contingente de simpatizantes de Alejandro Guevara convirtió el teórico diálogo en fiesta popular y al ritmo de tambores y con pancartas mostró su adhesión al diputado mantense para que sea elegido por el PRI como candidato a gobernador.
Las reacciones fueron diversas. Baltazar condenó en forma velada la efusiva expresión de los militantes presentes, al señalar que él prefiere seguir otros métodos; Paloma -Mercedes- eludió el tema y prefirió confirmar su opinión de que a Tamaulipas le toca ya una gobernadora; Marco Antonio Bernal optó por insistir en que él es quien más le conviene al Estado, mientras que Enrique y Ramiro no opinaron al respecto.
En lo personal, me parece que en este tipo de batallas, mientras la sangre no llegue al río, todo se vale.
Todos los personajes que se mueven en forma abierta en pos de la candidatura del tricolor tienen una larga trayectoria en el oficio político. Nadie puede ni debe espantarse ante acciones de esa naturaleza porque todos de alguna manera las han vivido en forma directa o indirecta.
Si en esta ocasión son productivas o resultah sólo fuegos artificiales, se sabrá hasta el día en que se de a conocer la decisión del partido. La sabiduría popular establece que muchas veces más vale pedir perdón que pedir permiso.
Mientras tanto, una frase de la defenestrada ex dirigente magisterial, Elba Esther Gordillo, debería resonar en estos escenarios:
«Quien le tenga miedo a los espantos, que no salga de noche…»
UN VIEJO MÉTODO
Para no salir del tema electoral, ayer también se dio a conocer que alrededor de la mitad de las candidaturas priístas a las presidencias municipales se definirán por la vía de la designación directa. En otras palabras, lo que en la jerga política se le llama «dedazo».
Nada inédito hay en eso, pero vale le pena traer a estas líneas un mordaz comentario expresado ayer en un desayuno con amigos, por el agudo periodista Javier Terrazas, cuando alguien señaló que ese «dedazo» sería en el PRI el método para esa definición.
La opinión fue lapidaria: «¿Hay otra forma…»?
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