El mantense Alejandro Guevara Cobos sigue galopando fuerte en el hándicap. La señal más reciente de su carrera en la búsqueda de la candidatura a gobernador, se dio durante la audiencia con su jefe en Los Pinos, el Presidente Enrique Peña Nieto. Para aquellos que habían dudado acerca de sus posibilidades, debemos informarles que el caballo más joven del proceso sucesorio, está en pie de guerra. Y el hecho de que haya salido de la mansión del poder con un semblante de optimismo, es signo inobjetable de que seguirá causando insomnio en las apuestas, de aquí hasta enero.
La lectura de la realidad no miente: el único que puede bajar a Guevara de la sucesión, es un hombre llamado Enrique Peña Nieto. En el momento en que el máximo jefe político del país, le diga a AGC que se retire, veremos su declinación o bien su adhesión a otro candidato, pero eso no ha sucedido hasta ahora. Y por lo que se ve, cada vez que Guevara se entrevista con el jefe del Ejecutivo federal, el mantense sale aún más fortalecido anímicamente.
Lo anterior, no quiere decir que Guevara tenga ya la certeza de que él es el bueno. Pero en términos de objetividad, el Presidente de la República lo está dejando jugar, y el mismo primer mandatario parece estar esperando que la carrera por el poder en la entidad se acomode por si sola, para emitir lo que será la decisión final. Una decisión que ya emitida, será de naturaleza inapelable. ¿Estamos de acuerdo?
LA TAJANTE CERTEZA DE BALTAZAR
Las declaraciones de Balta, en la entrevista de ayer concedida al periodista Melitón García, son más que elocuentes. Pero la fotografía lo es aún más, con un Baltazar reclinado en el sofá y con las piernas cruzadas, lo cual, en el lenguaje corporal es traducido por los especialistas en el tema, como una actitud de clara autosuficiencia.
Por primera vez, en la historia de las sucesiones sexenales de Tamaulipas, (he reseñado algunas), un político priísta se atreve a afirmar de cara a la opinión pública del estado: “Yo voy a ser, que quede claro, para que no exista ni una duda”.
Habrá que ver, cuál es la opinión del resto de los competidores, pero de entrada, el diputado matamorense está mostrando una seguridad que desarma hasta al más pintado de sus adversarios internos.
Porque no es igual decir, yo quiero ser, a, yo voy a ser. Esto último, desde luego no son palabras al aire, sino toda una postura y una convicción que debe tener, por supuesto un sustento muy poderoso.
Lo que Balta acaba de declarar, no requiere de lecturas, porque ha usado un lenguaje directo, y sin rodeos. Sin embargo, una de dos cosas es cierta: o bien estamos ante un político bastante
temerario, o en su caso tendremos que aceptar que, el grupo del Presidente Enrique Peña Nieto, ya le dio luz verde para que BHO se abra de capa, y nos adelante a los tamaulipecos lo que viene, para que, como dijo alguna vez Salinas, no nos hagamos bolas.
Y es que Balta no nos anda mostrando fotos con políticos actuales o desfasados; no ha hecho gala de tanta parafernalia propagandística, simplemente está recorriendo el estado y anuncia: aquí estoy, yo soy el candidato.
Los hechos parecen darle la razón a Baltazar, porque desde el momento en que llegó a Tamaulipas e inició la gira de un mes por la entidad, sus competidores internos resintieron la sacudida del terremoto. Y percibieron lo frío del acero, otorgándole de inmediato la categoría del “enemigo a vencer”.
Respecto a los trapitos al sol que le puedan sacar, me parece que Balta y sus amigos de la Presidencia, ya lo tienen perfectamente medido. Como bien lo dijo en la entrevista, si tuviesen elementos para descarrilarlo, ya lo hubieran hecho. O tal vez, ni siquiera a la diputación plurinominal habría llegado. Pero desde el momento en que aparece en el escenario, es porque sabe que no hay suficiente parque para que lo combatan sus adversarios.
Y el hombre ahí está en plena gira por la entidad. A ojos vistos, se prepara para ser el próximo gobernador. Es una baraja abierta, así han decidido jugarla los del centro.
¿Alguien se atreverá a apostar por zancadillarlo? Hacerlo y no conseguirlo, obviamente, entraña serios riesgos.
LOS MITOS DE LA SUCESIÓN TAMAULIPECA
La unidad y disciplina tan cacareada por el PRI estatal y nacional no existe. Los ejemplos de las hostilidades entre los aspirantes a la gubernatura son escandalosamente notorios. Por otra parte, no han bajado a nadie de la contienda, y es hora que los ocho o más aspirantes a la estafeta sucesoria, continúan sobre el ring, lo cual vuelve más cruenta y despiadada esta especie de batalla campal.




