CIUDAD DE MÉXICO.- Y para terminar su día en el Nido de Coapa, Cuauhtémoc Blanco se dio un baño de pueblo.
Más de cuatro horas de espera tuvieron su premio para un centenar de aficionados que se dieron cita a las afueras de la casa del América, pues cuando se abrieron las puertas para dar paso a la camioneta blanca que trasladaba al ídolo, el histórico goleador bajó la ventanilla para firmar autógrafos y tomarse la foto.
Una nube de personas rodeó el vehículo, todos querían la rúbrica del «Temo» donde fuera, en la carcaza del teléfono celular, en todo tipo de playeras, banderines, cuadernos, mochilas y balones.
Cerca de 15 minutos utilizó el ídolo del americanismo para atender a la gente que no tuvo acceso al entrenamiento.
Y la locura se produjo cuando el alcalde de Cuernavaca bajó del auto para estar más de cerca con los aficionados, como no lo hace ningún jugador de las Águilas .
Pero la osadía del «Temo» tuvo consecuencias, la gente de seguridad comenzó a ponerse nerviosa, las tanquetas lo esperaban en la puerta dos, ya encendidas, y personal del Club América temió por la seguridad del ex jugador, pues la gente comenzó a empujarlo y a jalarlo, en el afán de querer estar cerca de él y decirle todo tipo de halagos.
Blanco dio por terminada la sesión de convivencia y se subió molesto a su camioneta por este último trato, mientras gente del cuadro azulcrema solicitaba a la gente que se quitara de enfrente para dar paso al vehículo.
El «Temo» no tuvo oportunidad de hacer trabajo interescuadras, pues entrenó la mayor parte del tiempo con los suplentes, ya que los titulares hicieron trabajo regenerativo, para sacar los golpes y el cansancio por el partido frente al Seattle Sounders.




