12 enero, 2026

12 enero, 2026

Crónica urbana

De las flores y el amor

Crónica Urbana

He estado trabajando en dos frentes; la pintura y la poesía. Envuelto en el placer de ver y tocar a las flores por su simbolismo y erotismo que se reinventa en las flores como un boceto casi imposible de frenar sobre el andamiaje de los pétalos que hacen a las flores en laberintos, giros que mueven el placer de nuestra mirada.

Pero las flores son color y fragancia y los pétalos nos invade con su color y dibujo de imaginación constante. Cada flor es un dilema, cada flor es un simbolismo en un mimetismo que escarba las ilusiones de los insectos, de las formas convertidas en armas, en seductoras manos de pétalos, en un automatismo religioso.

Flores y poesía se han convertido en la balanza del amor y la existencia que represento en las letras y la tela. Pinto flores imaginarias, pero inventadas por ellas mismas.

Las flores son obra de Dios, pero obra también de los seres humanos.

Son estos los que la llevan al conocimiento de todos. De todos los que creemos en el reino de las flores. Pero Dios hizo todas las flores pero no a todas atendió porque nacen cada día más flores extrañas, invisibles, extraordinarias.

Estoy pintando cuadros de flores y escribiendo de flores. Flores como belleza simbólica y secreta. Flores como trame de secretos en la poesía. Flores que son el apetito sexual por su forma y aroma.

Son el fruto prohibido.
Las flores son como el durazno en almíbar, como la manzana, como el mango, como la fresa. La flor es el durazno más limpio por su color e impresionante seducción. Como la manzana a la mitad, como el cielo y la tierra. Como las flores y el amor en la poesía y la pintura.

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