Condorito, ese famoso personaje de tiras cómicas llamadas precisamente con ese nombre, tiene una frase usual como epílogo de sus divertidas y muchas veces aleccionadoras aventuras.
¡Que alguien me explique!… acostumbra decir el protagonista cuando la falta de lógica o sentido común aparece en sus andanzas. Y hoy me uno a esa petición de la simpática ave.
Por favor, que alguien me explique en cuál Congreso opera como diputado el ex legislador Ramiro Ramos Salinas, quien a pesar de haber dejado su curul desde hace más de dos semanas, sigue montado por inercia cronológica en la Presidencia de la Conferencia de Congresos Locales, (COPECOL).
Quien se obstinó a pesar de no tener méritos para ello, en ser considerado aspirante priísta a candidato a gobernador del Estado, hoy también se obstina en seguir bajo reflectores que ya no le pertenecen y difunde comunicados sobre su participación en tareas parlamentarias, cuando ya no tiene tampoco, como
asienta la voz popular, “vela en el entierro” y sólo utiliza este recurso para promoverse en el intento de alcanzar la presidencia estatal del PRI.
En este escenario, me atrevo a formular dos preguntas:
La primera: ¿Para qué le sirve al Estado un ex diputado que vive de glorias perdidas, en un escenario nacional?
La segunda: ¿A quiénes va a instruir Ramos Salinas en la actual Cámara?
En la primera duda la respuesta es para nada. El nuevolaredense representa un punto menos que cero en el actual Congreso Local. En la segunda, tendría que usar la famosa Lámpara de Diógenes para encontrar a alguien que lo escuche o permita ser “asesorado”, porque ni los diputados tricolores que lograron colarse quieren saber algo de él.
En un alarde de imaginación, visualice al actual líder de la presente legislatura, Carlos Alberto García –de extracción panista para completar este cuadro–
desesperado por escuchar a Ramiro para que éste lo oriente sobre los pasos que debe dar como pastor en ese recinto y que lo ilumine en su tarea con sus consejos y experiencia. Por Dios.
Por favor: Que alguien me explique…
Labor inisual
He sido y soy un convencido del enorme esfuerzo y sacrificio realizados por las fuerzas armadas para ayudar en el reforzamiento de la seguridad pública y proteger a la sociedad. Mi gratitud permanente a sus integrantes por esa labor.
Y por eso me da grima ver en Victoria a efectivos del Ejército en el papel de agentes de tránsito.
Me queda claro que en muchas ocasiones se utilizan vehículos no registrados o ilegales para cometer delitos y por ese motivo las unidades motrices deben ser sometidas a revisión. Hasta ahí me parece una función que corresponde a la dignidad de los militares.
Pero de eso a pedir directamente a los conductores que usen el cinturón de seguridad, que revisen tarjetas de circulación para checar si ya se pagaron los derechos vehiculares o soliciten las licencias de conducir para saber si esas credenciales están vigentes o vencidas, hay una gran distancia. Los reducen,
con todo respeto para el Ejército, a simples agentes viales.
Ciertamente nuestros valientes soldados y oficiales no pierden ni un gramo de respeto por colaborar en ese sentido, pero –es una opinión personal– su función e importancia son muy superiores en la tarea de mantener la paz pública…
La frase del día
“La luz viaja más rápido que el sonido. Es por eso que algunas personas parecen brillantes, hasta el momento en que abren la boca…”
Albert Einstein/Físico alemán
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