29 enero, 2026

29 enero, 2026

Confesionario

Ojeroso, casado… solo

Confesionario

Eugenio Hernández Flores disfrutó, tal vez más que la mayoría de los ex gobernadores, de las delicias del poder, le llegó en plena juventud, porque ya era alcalde de Victoria cuando apenas había cumplido 43 años y a los 46 ya gobernaba a Tamaulipas, pleno, rozagante, con una bellísima mujer como esposa y todo el control político estatal le convertían en una figura aspiracional, siempre asediado por el servilismo, 7 años después de dejar el ‘reinado’ y luego de 13 días de pesadilla internando en el Penal, Geño está ojeroso, demacrado y sobre todo… solo.

Así es mis queridos boes, en 13 días, la mayoría de los que le vieron en la audiencia que terminó en pausa, para su proceso de extradición a Estados Unidos calculan que ha bajado unos 10 kilos, la fotografía de antes de salir de la cárcel para su traslado al juzgado federal que se filtró no deja lugar a dudas, Geño se hizo viejo en menos de dos semanas.

Razones tiene bastantes para perder el apetito, para estar estresado, para caer en depresión y que su cuerpo lo resienta. 

Es otro Eugenio, el sin control de todo, el sin poder, al que ayer incluso sus abogados, esos a los que debe pagar millones lo dejaron solo ante un juez federal que se mostró implacable, directo, sin casi nada de consideraciones ante un ex gobernador que no tenía quien le defendiera.

La cita con el Juez Federal Raymundo Serrano Nolasco estaba pactada a las 18:00 horas, como una hora antes ya iba escoltado por un fuerte dispositivo de seguridad y lo esperaban dos abogados de oficio, porque Collado y Olvera, los que él contrató nunca llegaron.

Tras el inicio de la audiencia, Geño pidió un receso, luego otro, desesperado solicitaba que le permitieran aplazar la diligencia 48 horas hasta que llegaran los litigantes.

Al final el Juez solo cedió y el proceso se reiniciará hoy a las 9:00 horas, se espera que para entonces ya estén los defensores de Hernández Flores en la capital y el juzgador le pueda notificar formalmente que lo requieren los gringos y los delitos por los que pretenden juzgarlo en Texas.

Pero más allá de lo legal, de lo que el ex gobernador debe saber que le espera, porque sus abogados deben ya haberle dado un panorama de lo peor que puede ocurrir, Eugenio debió experimentar eso que les contaba más arriba, la pérdida del poder, de la vida sibarita, la ‘dolce vita’ de manera súbita, en 13 días.

Ayer más que nunca en esos 13 días, el ex mandatario priísta debió sentirse peor de solo que el día de su encierro o de su cumpleaños en reclusión, porque todo lo que le rodeaba era para incriminarlo, fiscales que le acusan, un juez que le dijo algunas verdades frías, secas, directas y afuera y adentro de la audiencia, una turba de periodistas que ahora le veían como el reo, el acusado y no como lo disfrutó aquellos seis años e incluso cuando como cometa se aparecía por Tamaulipas y se dejaba querer.

Muy solo debió sentirse, porque tal vez también alcanza a percibir que en el PRI local y nacional le han dejado a su suerte, porque de la defensa apasionada del primer día, los que creía suyos han pasado al silencio deslindante.

Porque sus cuates encumbrados en Los Pinos hasta pareciera que han apurado el juicio de extradición, puesto que tras no ‘darse cuenta’ de la ficha roja que le reclamaba para Estados Unidos durante tres años, en menos de una semana encontraron la petición de los gringos para detenerlo, le dictaron orden de aprehensión con fines de extradición y hasta le incitaron la audiencia como para que todo sea vía fast track.

Solo porque de un puñado de personeros que le cuidaban las espaldas hoy no se ha aparecido ninguno, solo porque su operador por excelencia Ricardo Gamundi Rosas prefiere alejarse lo más que puede de Tamaulipas y ya se anuncia para dar un taller de marketing en Guadalajara en dos semanas.

Solo porque aquellos que consiguieron delegaciones, contratos millonarios, fuero federal a sus costillas e hincharon sus cuentas bancarias hoy brillan por su ausencia.

No está cien por ciento decidido, su defensa que ahora si va a estar podría dar la sorpresa, pero no creo que haya muchos que apuesten a que saldrá airoso del infierno en que se metió, la señal de silencio y ausencia de sus ex aliados indica que creen que es un caso perdido, han decidido alejarse para evitar que les arrastre en la desgracia en que se encuentra.

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