28 enero, 2026

28 enero, 2026

¿Cuál tarjeta te conviene?

En momentos de crisis económica, parece fácil recurrir a las tarjetas de crédito para solventar algunos gastos; sin embargo, no todo lo que brilla es oro y por eso es importante conocer los factores que debes tomar en cuenta antes de recurrir al “tarjetazo”

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- En México, afortunadamente hay una oferta de tarjetas de crédito muy diversa. Aunque a primera vista todos los plásticos parecen iguales, cuando uno se detiene a observar —y comparar— los plásticos que ofrecen los distintos bancos, nos damos cuenta de que hay diferencias muy significativas.

En general, hay cuatro niveles de tarjetas de crédito: clásicas, oro, platino e incluso un segmento elite, superior (con tarjetas “black” aunque no todas las que tienen ese color corresponden al mismo).

Por lo general, los beneficios y la cuota anual van aumentando, pero la tasa de interés anual disminuye de manera muy significativa. Lo mismo con la cantidad de ingresos requeridos en cada caso.

Pero incluso dentro de un mismo segmento, la oferta es variada. No es lo mismo una tarjeta oro de un banco que de otro. Uno se da cuenta, al comparar, de que la tasa de interés en un caso puede ser el doble que en otro. Lo mismo con la cuota anual y con los beneficios que van ligados al uso de la misma. Por eso es tan importante comparar y no pedir la que el banco nos ofrece por tener la nómina con ellos. Hay que saber siempre elegir lo que nos convenga a nosotros.

Una tarjeta de crédito debe ser utilizada como medio de pago exclusivamente. No para endeudarnos, porque son sin duda alguna el crédito más caro. Son una herramienta que, bien utilizada, nos puede ayudar (por ejemplo, algunas tarjetas extienden de manera gratuita al doble la garantía de los enseres que adquirimos con ellas, además de ofrecernos recompensas por nuestras compras). Pero también nos pueden complicar la vida si las usamos como instrumento de crédito y empezamos a pagar únicamente el mínimo. Recordemos que si pagamos el total de las compras que hicimos con ellas antes de la fecha límite de pago, no pagamos intereses.

En este sentido, para una persona que piensa ser “totalera”, la tasa de interés no es demasiado importante. Pero aún en ese caso, no es recomendable adquirir una tarjeta que cobre intereses muy por arriba del mercado (a menos que el resto de los beneficios lo compensen con creces).

Hoy en día es fácil hacer comparativos sin salir de casa a través de internet. Uno puede acceder directamente a la página de cada banco para ver las distintas ofertas, pero también existen comparadores especializados. Además, en la página de Condusef hay toda una sección sobre tarjetas de crédito donde los usuarios pueden comparar variables como la tasa de interés, la cuota anual y los beneficios asociados a las distintas tarjetas. También está el Buró de Entidades Financieras donde uno puede evaluar la calidad del servicio y las quejas que tiene cada institución para tomar así una decisión informada.

el dato

La Condusef muestra los resultados en materia de transparencia financiera y calidad de la información del producto tarjeta de crédito, donde las tarjetas que reprobaron son Invex con 5.8; Tarjetas Banamex con 5.7 y Sociedad Financiera Inbursa con 2.4.

Las instituciones que obtuvieron las calificaciones más altas fueron HSBC y Scotiabank con 9.4; BanCoppel, BanRegio y BBVA Bancomer se ubicaron con 8.3, 8.2 y 8.0 respectivamente.

Las instituciones evaluadas como emisores de tarjetas de crédito ocupan el 99% de participación en el mercado, con una cartera de crédito de 358,346
millones de pesos.

El apunte

Sin embargo, antes de empezar habrá, que tener claro lo siguiente:
1.- ¿A qué tipo de tarjeta puedo acceder por mis ingresos? Los requisitos para cada segmento cambian mucho dependiendo del banco. En algunos casos nuestro nivel de ingreso nos permitirá acceder a un nivel platino, mientras que en otra institución apenas cumpliremos con los requisitos para una tarjeta oro.

2.- ¿La utilizaré exclusivamente como medio de pago, liquidando la totalidad de mis compras antes de mi fecha límite, para no pagar intereses? O bien, ¿de vez en cuando utilizaré la tarjeta como medio de financiamiento? Esto último no es recomendable, pero en ocasiones la gente tiene que usarla de esta manera. Entonces es muy importante buscar una tarjeta con tasa de interés baja, inferior al promedio del mercado. Es sin duda la variable más importante.

Sin embargo, cuando uno es “totalero”, la tasa de interés es menos importante y pasa a segundo plano. La prioridad será entonces maximizar los beneficios que puedo obtener por hacer mis compras con esa tarjeta de crédito.

3.- ¿Qué tipo de beneficios son importantes para mí, dependiendo de mi actividad y de mi perfil como cliente? No todos somos iguales. Por ejemplo:
· Viajeros de negocios. Quienes viajan mucho por ciertas aerolíneas o se hospedan regularmente en una cadena de hoteles preferirán tarjetas de crédito asociadas a programas de viajero frecuente de estas empresas, para poder maximizar sus beneficios. Algunas tarjetas enfocadas a este tipo de clientes suelen también ofrecer un paquete de seguros diseñado para ofrecer protección durante viajes, como por ejemplo, seguros de demora o pérdida de equipaje, de accidentes en viaje e incluso para automóviles rentados, lo cual nos puede ahorrar mucho dinero ya que sustituyen a los carísimos seguros CDW que cobran las arrendadoras.

· Programas de puntos. Este tipo de programas a primera vista puede parecer muy similar, pero no lo es. Algunas tarjetas ofrecen más puntos por cada peso gastado, pero las recompensas requieren a su vez el canje de un mayor número de ellos, haciéndolos efectivamente menos rentables que otros.

No hay que caer en esa trampa. Hay algunos catálogos amplios y otros muy limitados.

En algunos casos pueden tener vencimiento, en otros no.

· Seguros asociados. Muchas personas los pierden de vista, pero pueden ahorrarnos mucho dinero y sacarnos de un buen apuro.

Algunas tarjetas nos ofrecen una garantía extendida para los productos que compramos con ellas: de esta manera no tenemos que comprar los programas que nos ofrecen las cadenas departamentales con costo adicional.

Otras incluyen también un seguro de compra protegida, que puede cubrir, por ejemplo, si nos roban la mercancía en el trayecto o sufre daños durante un periodo posterior a la fecha de compra. Hay una gran variedad y son sin duda un elemento a tomar muy en cuenta.

· Beneficios adicionales. Como, por ejemplo, acceso a preventas, convenios de descuentos, retiros de efectivo sin comisión, entre muchos otros que los bancos ofrecen a sus clientes como valor agregado.

Finalmente, habrá que recordar que muchos de estos beneficios conllevan un costo: la cuota anual de la tarjeta. Busquemos siempre la mejor relación costo-beneficio.

Pero también pensemos que muchas veces se puede evitar este cobro, mediante la contratación de productos adicionales o a través de esquemas promocionales.

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS