14 enero, 2026

14 enero, 2026

Crónica urbana

Calle de Lirios Negros

Crónica Urbana

Mi pasión por Nueva York, arranca desde mi primera estancia en 1976. Con un grupo de amigos de Centro América y Sudamérica, que compartimos las correrías de amor, los viajes al norte de los Estados Unidos y del Canadá en un paisaje formidable y sitios urbanos trazados con inteligencia y belleza, Montreal, Niagara Falls y hasta parte inglesa del Canadá. En auto, tren y autobús, el espectáculo sensacional desde el crudo invierno hasta la primavera.

En mi libro Mamaleon guardo vivencias para amigos y amigas que hicieron de los viajes la cultura de la gratitud de la exitencia. Nueva York, el paraíso de acero copado por el mar, donde media el horizonte y el cielo.

Escribí mi poema “Calle de Lirios Negros”:

Por la cuarenta y dos van los negros como lirios.

Con botas de charol y zapatos con agujetas rojas y amarillas
Y los sombreros de fieltro y la chaquira
Y las joyas que saltan en reflejo como pulgas a los automóviles
Las trompetas suenan triunfales en auditorios improvisados
En los estacionamientos y en las baterías son grillos de acero
Reventados en las esquinas
Los homosexuales con los palillos de oro y las mejillas rosas
Llevan sombreros blancos y blusas bermellón y la sonrisa al aire
Y los cines pornos repletos de sombras y la leche de la pantalla
Se derrama en las caras y manos en las butacas
Los negros se afilan las uñas en lo largo de las banquetas
Clavados al tornado negro y los Cadillac negros
De altas defensas y llantas gordas
En espera de las niñas ensortijadas con violencia
Los vestidos altos y los botines de pico
El pelo ensortijado y el marfil que ara los sueños
La leontina al tic tac y el frac y el espejo
Y los colores luciérnaga de mujeres de la calle cuarenta y dos
La selva y sus ríos
El orgullo que transita con el bastón de marfil tallado
Y los pasos felinos al compás de secreta música
La heroína y el alcohol prensado en los callejones y charcas
El crimen bajo escaleras y tambos de basura y ratas
Y las “guns de la pólice” tras las bancas podridas del Central Park
Los negros de la calle cuarenta y dos y los anillos de brillantes
Y las largas boquillas doradas y el bigotillo rompe- corazones
Y los sueños perdidos en la selva de asfalto y los pasos
Encendidos en la música de selva de la esquina
Y los negros sobre la capa hermética a sangre de Wall Street
Y los rayos de los platos que se ensartan a los vidrios
En la copa de edificios grises quebrando el neón y aparadores
Y la campana de la Catedral de San Patricio retumba
Por avenidas y puentes sobre el Hudson colgados en la neblina
Y el llanto y la violencia de los reyes de la cuarenta y dos
Y los sueños que esperan el momento de salir a la noche
Para destrozar la cultura de plástico de la ciudad.

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