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No, no alcanzarán las cárceles

/ 08 de febrero, 2019 / Guadalupe Escobedo Conde

Después de la presión civil para detener el acoso a mujeres en el transporte público, en el Metro de la CDMX se han capturado ya a una decena de mozalbetes que merodeaban las estaciones para agredir a las usuarias, antes del incremento de estos asaltos ya se habían colocado vagones rosas, ya hay taxis rosas, ya se implementó la estrategia del silbato, pero esto no ha resuelto la problemática de las agresiones a las féminas en el transporte público, no sólo en el Metro y no sólo en la capital del país.

La violencia contra las mujeres tiene que ver con la desigual de género, las malas políticas públicas, la inacción de los gobiernos y la falta de estrategias para qué se protejan los derechos humanos del grupo más grande y vulnerable de la población. Falta hacer más, mucho más en temas de educación, integración familiar y comunitaria, socialización de temas que fomenten una buena convivencia entre hombres y mujeres, en todos los espacios, públicos y privados. Sí solo se castigan las miradas lascivas, los piropos o agresiones verbales, los tocamientos e insinuaciones sexuales, no alcanzarán las cárceles para meter a tanto macho que busca reafirmar su virilidad mediante el acoso a las mujeres.

Las medidas extremas que se han tomado para inhibir estos delitos están siendo aplicadas, hasta ahora, solo en la capital del país y en algunas grandes ciudades como Monterrey, Guadalajara o Puebla, pero en todas las ciudades la movilidad para las mujeres las pone en riesgo, al caminar por la calle, andar en bici, subirse al micro, abordar su auto, transitar de día o de noche, ninguna está exenta de recibir una agresión, en cualquiera de sus formas. Por eso el asunto se debe tratar a fondo, no solo cuidando las formas y protocolos con medidas paliativas que no tienen ni seguimiento ni evolución, al llegar otro gobierno cambia las acciones, vuelven a plantear nuevas y seguimos igual.

Como violencia verbal hacia la mujer tamaulipeca calificó el presidente del Congreso GLAFIRO SALINAS los dichos de FERNÁNDEZ NOROÑA hacia la alcaldesa de Reynosa MAKI ORTIZ y le pide que se disculpe públicamente, el diputado local panista le recuerda que lo que el país necesita es diálogo y entendimiento, comunicación política con propiedad, no vulgaridades o albures pendencieros que no divierten a nadie.

NOROÑA es ejemplo a no seguir si se desea combatir la violencia de género.

En Boca Cerrada
Y los de la 4T que ni abuela tienen y están bastante grandecitos para andarse con improvisaciones, ahora resulta que después de corretear la libre por más de doce años ya no saben ni para que la querían, no han sabido agarrar el toro por los cuernos y en el ensayo y error están cometiendo muchos atropellos contra poblaciones vulnerables, la más reciente acción inverosímil de este gobierno federal ha sido proponer paga a los abuelos al cuidado de los nietos. Como si hubiera mucho, quieren resolver todo con billetes.

Les asiste la razón cuando justifican que hacen lo que hacen para poner fin a tantos actos de corrupción y las estancias infantiles era un programa plagado de irregularidades, donde muchos políticos encontraron su modo de hacer dinero fácil, ya está que lo quiten, pero que propongan cosas serias y más aún que castiguen lo ilícito, porque la población se molesta por las ocurrencias y la falta de justicia a “tanta pinche transa”.