En una casona no hace mucho restaurada por el gobierno municipal con la anuencia del INHA, pues es patrimonio histórico de la ciudad, se encuentran las oficinas que renta el ayuntamiento de Victoria, para albergar los despachos de los regidores de la localidad.
Pese a no ser una construcción muy antigua, pues data de 1940 aproximadamente, fue considerada en el catálogo de restauraciones dada su belleza y ubicación. Aunque antes que ella, hubo ahí otras construcciones, más rústicas quizás.
Hoy se yergue pintada con impecable color blanco y fue restaurada en su totalidad. Es una pieza de dos plantas, con un patio central que alberga en el centro una gran planta de Mora, sin jardines, que debieron haber sido olvidados, pues es extraño que en aquella época no los hubiera en la geografía de tan bonita casa.
Nos acercamos a ella, pues desde que anduvieron ahí los trabajadores de la remodelación surgió el rumor clásico de que ahí espantaban. Debió ser cierto. En cuanto abrieron la puerta salió el olor luego de años, salieron todos los cuerpos, las versiones, los ruidos extraños, los rumores de los muertos que ahí habitaron inventados por los vecinos.
Si evocamos el año de 1940, si se pone atención, desde adentro se escucha el eco todavía de los vehículos motorizados de aquel año, con su retahíla de niños corriendo atrás de ellos, aun asombrados por el paso de esos objetos extraños. En ese tiempo se inauguró el estadio olímpico y el aeropuerto «El Petaqueño», hoy denominado Aeropuerto internacional «Gral. Pedro J. Méndez».
También se podrían ver pasar vehículos estirados por bestias: llevaban naranjas de Santa Engracia, leña de los ejidos cercanos, la misión, La libertad entre otros. Su paso por este sitio fue un paso obligado rumbo al mercado .
Hoy en día la fachada fue restaurada por el ayuntamiento y el interior del edificio por los propietarios. Y sí, por fuera y por dentro se respira el olor a nuevo.
De esta casa se sabe poco en relación a sus dueños, sólo que un despacho es quien cobra y que tal vez haya un pleito legal por su propiedad entre los herederos, como ocurre con otras casas más antiguas diseminadas por el primer cuadro de la ciudad.
La fachada que da la cara a la calle Hidalgo luce impecable con cinco balcones, un balcón central en una puerta de arco y cuatro laterales con puertas que abren en la segunda planta y en la planta de abajo, igual se ven vistosas las cinco puertas que emulan la época.
Igual ocurre con la fachada de la calle 18, tres balcones según las habitaciones de ambas plantas, hoy cerradas permanentemente, según conviene a los intereses de los regidores.
Al interior la escalera en tres tramos, o escalera imperial como se les llama, fue restaurada con mosaico que simula aquellos tiempos y sólo distrae la manera en que fue instalado el sistema de climas artificiales, que al subir se nota, fueron empotradas en los gruesos sillares de la segunda planta.
Por fuera las paredes del interior fueron revestidas con cemento, pero por dentro las habitaciones dejaron al descubierto la estética presencia del sillar, muy características de esta región.
Los pisos son de duela en todos los casos y los grandes ventanales lucen ventanas con cristales transparentes. De lejos y de cerca es un hermoso edificio. No en balde trasciende a su tiempo.
Sin embargo , tanto ventanas como puertas son de aluminio, que de lejos, para disfrazarla y simular aquellos tiempos, fueron revestidas con papel. Y sus ventanas que debieron ser de dos alas – de madera y con sus aldabas- hoy son ventanas de vidrio. Incluso los canceles son de una lámina muy delgada.
Hay una ley que impide que las restauraciones se vuelvan remodelaciones a complacencia de los propietarios, tratándose de inmuebles considerados patrimonio. Pero es una ley muy flexible y poco supervisada. En este caso la restauración peca un poco, pero la fachada, el edificio en sí, es una muestra completa de una época gloriosa.
En los vestíbulos se pasea uno por el tiempo y el espacio acogedor de esta vieja casona de techos altos y de paredes gruesas, que hacen olvidar el calor intenso de la capital de Tamaulipas.
HASTA PRONTO




