* El columnista es Premio Nacional de Periodismo 2016, autor de las novelas “Erase un periodista” y “Rinconada, la historia prohibida del maestro Ricardo” y del libro de cuentos, “Por acá dejó su alma”.
Por supuesto quien aquí escribe, no sabe hasta dónde han de llegar los escándalos judiciales donde aparecen involucrados personajes relacionados con el neoliberalismo. (En especial ex funcionarios, quienes habida cuenta de la creciente demanda, han disparado el costo del derecho de amparo a alturas jamás vistas, sea que se convirtió en artículo de lujo).
En todo este enredo, el poder judicial desempeña un papel protagónico, echando por tierra los esfuerzos de la Fiscalía federal. Algo así como presunto manto protector hacia probables infractores de la ley. Eso es lo que uno considera con tanto golpe al fiscal Alejandro Gertz Manero.
En este sentido AMLO confirmó, en una de sus más recientes “mañaneras”, el llamado “con todo respeto”, para que los jueces no obstaculicen el combate a la corrupción.
Eso de “descongelar” cuentas, dejar sin efecto órdenes de aprehensión (aprobadas en otras instancias del PJ), regresar bienes, amparar sin excusa ni pretexto, y otras formas de aparente protección a los perseguidos por la justicia, suena como revancha a las exhibidas del ejecutivo a los magistrados de la Suprema Corte, en cuanto a los exagerados sueldos, prestaciones y demás.
“Y ya que tocas el punto”, como dijo aquel. Habrá usted notado el silencio repentino y sepulcral, en torno de los misteriosos depósitos realizados a cuentas bancarias del magistrado Eduardo Medina Mora, tanto en el Reino Unido como en los EU.
De acuerdo con la denuncia del periodista Salvador García Soto (columna “Serpientes y escaleras” del 5 de junio del presente año en El Universal), en base a investigaciones del National Crime Agency inglés, y el Departamento del Tesoro gringo, el funcionario en cuestión fue beneficiado con 2 millones 383 mil 526 libras esterlinas, además de 2 millones 130 mil dólares.
El anuncio sacudió a la opinión pública, pero no pasó nada, no obstante que Medina Mora no aclaró a plenitud los conceptos que merecieron tales depósitos.
Ni siquiera como accionista de empresas relacionadas con fertilizantes, cuyas ganancias tampoco fueron reportadas en su declaración patrimonial. Hecho digno de severa sanción, si nos atenemos a la respectiva ley en la materia.
¿Porqué interesa el caso Medina Mora?.
Por la sencilla razón de que en el 2015 fue “colado” por Peña Nieto a la Suprema Corte, sin contar con los méritos suficientes. (Los clásicos dirían “a producto de gallina”).
En clara y grosera ofensa a los especialistas de paciente espera para ascender, desde luego por riguroso concurso, EPN impuso a su cuate, pero ni crea que los “analistas” que ahora se desgarran las vestiduras y algo más, dijeron algo…más bien aplaudieron, justificando los añorados privilegios desaparecidos en la Cuarta Transformación.
El asunto es que el Poder Judicial parece estar dispuesto a cobrar lo que a su interés corresponde. Al menos es la impresión ante los frecuentes garrotazos a la Fiscalía, “que sin querer, queriendo”, afectan las expectativas de los mexicas esperanzados de que los responsables de la tragedia nacional paguen cual debe, en el régimen democrático encabezado por AMLO.
Y si no es ahora, ¿cuándo mi alma?.
NO ES LA TIERRA SINO LOS ABUSOS
Ya sabéis que productores del campo, anuncian una mega protesta para el 18 de este mes donde se amenaza paralizar buena parte de la república, incluido Tamaulipas…es lo que ellos dicen.
Es motivo quizá, para que en redes circule un documento en base a cifras de la organización Fundar, donde aparecen nombres de grandes agricultores tamaulipecos beneficiados generosamente por anteriores regímenes federales.
Sobresalen políticos y empresarios “metidos a agricultores”, algunos de los que al parecer, encabezan o promueven las protestas, debido a que sus privilegios fueron desaparecidos o bien recortados a su mínima expresión.
Dicese de 22 empresas y personajes del estado que aparecen entre los 50 que más recursos obtuvieron del Procampo-Proagro en el país, la mayoría en las zonas de Reynosa, Río Bravo, san Fernando y el corredor González-Altamira.
Existen los apellidos Elizondo, Cavazos, Cárdenas, Hernández, Tueme, Sáenz Cobos (Florentino), Hinojosa Ochoa (Baltazar, quien, recordéis, fue el último secretario de Agricultura de Peña Nieto), Torres Salinas (Gustavo, ex alcalde tampiqueño). Y hasta Raúl García Vallejo, actual dirigente cenecista.
Circula en redes, digo, y algo tendrá de serio, tomando en cuenta el manejo de cifras relacionadas con beneficios en dinero contante y sonante correspondientes a las miles de hectáreas en explotación.
No olvidéis que el gobierno de la Transformación prefiere por ahora, apoyar a los pequeños productores de 20 hectáreas hacia abajo. Es aquí donde duele a los señores feudales.
Pero ya dijo AMLO: “¡ni un paso atrás!”.
SUCEDE QUE
Dicese del líder magisterial Rigo Guevara Vázquez que recién dio tremendo manotazo en la SET como resultado de sus buenos oficios con la autoridad estatal…¿será?.
Y hasta la próxima.




