Aunque no sorprende, para los integrantes de la clase política la designación de la ex alcaldesa de Tampico, Magdalena Peraza Guerra, como representante del gobierno del Estado en el sur constituye una maniobra política riesgosa, necesaria pero riesgosa, entre otras razones porque la Maestra ha demostrado a lo largo de su carrera política que su virtud no es la lealtad, tampoco la convicción sino únicamente la ambición personal.
En el proceso electoral de 2010 la profesora renunció al PRI para postularse como candidata del PAN a la alcaldía tampiqueña, que se adjudicó, sin embargo, a media gestión declaró que no había dejado de ser priista y de inmediato se dedicó a apoyar la candidatura de Gustavo Torres Salinas que, con su ayuda y la de sus seguidores, llegó a la presidencia municipal en los comicios de 2013.
Luego éste le devolvería el favor, le ayudó a gobernar la ciudad en el trienio 2016-2018. En medio de las reacciones de condena y de acusaciones de traidora, Magda trató de volver a la alcaldía en la contienda electoral de 2018, ahora con la camiseta tricolor, pero fue derrotada por el actual alcalde Chucho Nader.
Repudiada por priistas y panistas, empezó a trabajar para la 4T, sin embargo, después de que fuera acusada por el representante del ayuntamiento, César Bonilla Andrade, de peculado por 71 millones de pesos, junto con el Tesorero, Edgar Ánimas del Ángel, y el Cajero Edgardo Benítez, no tuvo más remedio que operar a favor de Acción Nacional para que éste ganara la elección de 2019 y la reelección de 2021.
A condición, por supuesto, de que le perdonaran el desvío de fondos públicos que se le imputaban.
El viernes pasado, la acusada de peculado, rechazada por el PAN, despreciada por el Revolucionario Institucional y también por el partido de AMLO, fue nombrada representante del gobierno del Estado en los municipios de Tampico, Madero y Altamira durante una ceremonia en la que las acusaciones y las críticas fueron sustituidas por elogios.
A pesar de todo, el gobernador García Cabeza de Vaca sabe que en las circunstancias de adversidad política en las que tratara de conservar la gubernatura el año que viene, con los municipios y distritos electorales de la frontera, los del centro y los del sur en poder de la Cuarta Transformación, se ha visto en la necesidad correr riesgos y uno de ellos es que ha preferido tener a la Maestra de su lado que trabajando a favor de Morena.
Olvida, no obstante, que el 6 de junio el partido político en el que milita sufrió un revés electoral por recurrir a priistas e imponer candidatos indeseables para las bases militantes y que recurrir de nueva cuenta a lo mismo, ahora de cara a la sucesión de 2022, podría resultar otra vez contraproducente.
En ciudad Madero los panistas no apoyaron a Jaime Turrubiates y en Altamira tampoco votaron por Ciro Hernández Arteaga porque no eran panistas y ahí están las consecuencias.
A Ciro, como se sabe, lo designaron candidato para que no se fuera con los morenos y perdieron el municipio y los distritos electorales. Chucho, obviamente, va a disciplinarse con lo que resuelva el mandatario estatal respecto a su eventual sucesor, pero los simpatizantes que respaldan la candidatura del munícipe porteño a gobernador ¿apoyarán que se haya optado por César Verástegui Ostos? Lo dudo.
La verdad es que, con todo lo que se diga, el nombramiento de la Peraza Guerra demuestra que las cosas no pintan bien para el panismo.
En la tercera visita al hilo del gobernador a la zona, esta vez a Altamira, en donde inauguró tres salas de audiencia del nuevo sistema de justicia penal, por otra parte, llamó la atención de los asistentes otro hecho significativo. La cercanía del diputado electo, Carlos Fernández Altamirano, con el que manda en Tamaulipas.
Al término del acto, cuando el Jefe del Ejecutivo tamaulipeco se despedía de la concurrentes al evento, le pidió al legislador que lo acompañara a la comida que se le serviría a los invitados, al que asistieron el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Horacio Ortiz Renán, magistrados, jueces, la diputada Karla Mar Loredo y la nueva representante del sur de la entidad.
Para concluir, el geñista Manuel Muñoz Cano, dirigente estatal del Partido Verde y virtual candidato de este al gobierno del Estado ha aceptado que seguirá la política del partido que se vende al mejor postor, que se aliará con otras fuerzas políticas, la que mejor convenga a los intereses de la agrupación.
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