En la actualidad, la economía tamaulipeca presenta grandes retos en materia de crecimiento y desarrollo económico que se reflejan en una lenta generación de empleos y en un impacto en los ingresos de la población en el estado. Esta desaceleración de la economía se presenta desde 2015, pero los resultados más críticos se observan desde 2017 a la fecha.
El crecimiento que se observó en 2015 en el estado fue alrededor de 3.5 por ciento, es el último registro que se tiene de una tasa de crecimiento de esa naturaleza; al año siguiente la economía se contrajo a niveles de 2 por ciento, profundizándose en 2017 en aproximadamente en -1 por ciento, posteriormente la economía se recupera, pero a tasas de 2 por ciento; durante la pandemia se contrae a niveles de -8 por ciento y en 2021 muestra un crecimiento de 2 por ciento.
Durante este periodo de crecimiento del estado, uno de los sectores estratégicos ha sido el primario, de hecho, en 2013 este sector crecía 23 por ciento, sin embargo, la caída de este sector es el que más preocupa, debido a que en 2021 se contrajo en -8 por ciento. El otro sector que preocupa es el manufacturero, debido a que para 2021 presentaba una tasa de -1 por ciento; este sector ha sido clave en la generación de empleos, pero no solo eso, sino que también ha representado un sector estratégico en el crecimiento de los ingresos del estado, de tal manera que al mostrar un indicador de decrecimiento, representa un riesgo para el nivel de vida de la población.
De acuerdo con el INEGI, para el tercer trimestre de 2023, la economía tamaulipeca registró una tasa de decrecimiento de -2.6 por ciento, ubicándose como la penúltima economía con peor desempeño económico. Esta ha sido la historia de los últimos tres trimestres de 2023, lo que coincide con los 5,000 empleos formales que se crearon en 2023, reflejando el mal desempeño de la economía.
Estos resultados preocupan, ya que no solo han provocado un deterioro de la calidad de vida de la población, sino que también han provocado que los egresados de las universidades tengan que migrar a otros estados o países en la búsqueda de mejores oportunidades laborales.
Por lo anterior, urge que desde la dependencia estatal se cree e impulse un programa de reactivación económica congruente a las potencialidades del estado, reconociendo en lo que somos potencialmente competitivos, pero no solo eso, es necesario que se regule el mercado para integrar la inversión a los mercados locales, porque de no hacerlo, los ganadores serán unos cuantos.
Es momento de aprovechar la inversión que podría llegar a México este año, pero para ello hay que estar preparados con acciones concretas que contribuyan a elevar la competitividad del estado. Usted ¿qué piensa?
POR JORGE ALBERTO PÉREZ CRUZ




