Ante los avances evidentes del gobierno de México en materia de seguridad, la derecha pripanista y sus voceros en los medios y las redes sociales dicen que son el resultado de la presión ejercida por el gobierno de Donald Trump a través de su declaratoria de una emergencia nacional en la frontera con México, su señalamiento de los cárteles mexicanos del narcotráfico como organizaciones terroristas, y la amenaza de imponer tarifas del 25% a los productos mexicanos.
Pero es oportuno recordar que la Presidenta Claudia Sheinbaum tomó posesión el 1 de octubre de 2024 y una semana después presentó la Estrategia Nacional de Seguridad del Gobierno de México para la construcción de la paz, que se basa en cuatro ejes: Atención a las causas de la delincuencia; consolidación de la Guardia Nacional; fortalecimiento de la inteligencia e investigación con la creación de un nuevo Sistema Nacional de Inteligencia, así como la coordinación con las entidades federativas.
Ordenó de inmediato un despliegue especial de tropas del ejército, la marina y la guardia nacional en Sinaloa, Nayarit, Michoacán, Guerrero, Tabasco y Chiapas, y dispuso que el Secretario de Seguridad Omar García Harfuch coordinara las acciones desde Sinaloa. A partir de esa fecha se ha informado semanalmente de los avances en la neutralización o detención de los delincuentes generadores de violencia, y el decomiso de fentanilo y otras drogas, armas y dinero con los que realizan sus actividades ilegales.
Tres meses y medio después, el 20 de enero, Donald Trump asumió la Presidencia de Estados Unidos y planteó la advertencia de que impondría tarifas a los productos de México. Se entablaron las primeras conversaciones telefónicas entre los dos presidentes y las reuniones de los representantes de los gobiernos de los dos países. La guardia nacional mexicana movilizó a 10 mil elementos hacia la frontera con los Estados Unidos de los 140 mil que están desplegados en el territorio nacional.
La estrategia de seguridad y sus resultados siguieron adelante incluyendo la Operación Enjambre en el Estado de México en la que se han detenido a delincuentes, a los policías corruptos asociados con ellos e inclusive a una Presidenta Municipal que formaba parte del esquema de corrupción en el municipio a su cargo.
La Fiscalía General de la República y el gabinete de seguridad acordaron trasladar y poner a disposición de las autoridades de los Estados Unidos a 29 delincuentes que eran reclamados en distintos estados de aquel país por la comisión de delitos de homicidio, narcotráfico, lavado de dinero, y otros más.
Los responsables de esta acción, el Fiscal Alejandro Gertz y el Secretario de Seguridad Omar García, dejaron claro que el traslado y entrega de los jefes y operadores de los cárteles del narco se llevó a cabo como parte de las acciones de coordinación entre autoridades de los Estados Unidos y México y ante el conocimiento fundado de que podrían ser liberados por juzgadores mexicanos corruptos que en el pasado les han liberado mediante argucias legales.
En materia político-electoral, para evitar que se cometan abusos desde el poder, la Presidenta ha enviado al congreso una iniciativa de reformas constitucionales para prohibir la reelección a todos los puestos de elección popular y el nepotismo. El Partido Verde, que forma parte de la coalición que la postuló a la presidencia, negoció que la reforma sobre nepotismo entrara en vigor hasta el año 2030, ante eso la Presidenta de la República mantuvo su posición de que debería ser desde el 2027 y la presidenta del Partido Morena reaccionó informando que su partido no postulará a familiares de políticos en ninguna elección a partir de este mismo año.
En muy poco tiempo se están revelando las características que hacen diferente de todos los anteriores al gobierno de Claudia Sheinbaum, la primera mujer Presidenta de México: la distingue su firme decisión de no transigir en temas muy sensibles para los mexicanos, ni impunidad, ni corrupción, ni reelección, ni nepotismo. En las relaciones internacionales trato digno y respetuoso, cooperación y colaboración sin subordinación. Hay congruencia entre lo que la Presidenta dice y lo que hace, por eso su trabajo cuenta con el 80% de aprobación de los mexicanos.
POR JESÚS COLLADO MARTÍNEZ




