1 marzo, 2026

1 marzo, 2026

Matar un árbol 

¿Por qué no hemos entendido que reforestar la mancha urbana no solo es bello sino necesario?
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JORGE ZAMORA 
EXPRESO – LA RAZÓN 

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Los perros empezaron a ladrar como señal de que alguien llamaba a la puerta, era el vecino, Refugio.
– Oiga vecino, dijo el hombre sin siquiera saludar.
– Buenos días – respondió el Caminante – ¿Qué dice vecino, qué hay?
– Oiga, el árbol de atrás me está aventando mucha hoja a mi patio ¡pero chingos!
– Si hombre, a mí también, es que los neems cambian de hoja está temporada.
– ¡Pues sí pero es que con el viento se vuelan! Y a mí me gusta tener la puerta abierta siempre y pues con el aire se meten a mi casa.

– ¡Ah qué caray! Lo siento vecino, pero no te preocupes, solo son unos cuantos días y ya todo el resto del año, hasta el próximo año ya se queda verde el árbol, no pasa de ahí.
– ¿Entonces me aguanto o qué? – contestó el vecino ya en un tono más agresivo.
– No vecino mire, lo que podemos hacer es darle una podada para que sea menos cantidad de hojitas las que tire, como ve si vamos a echarle un ojo al arbolito y usted me dice más o menos hasta donde deberíamos mocharle para que sea menos.

– Pos usted sabrá lo que hace, yo solo vengo a decirle que está situación me afecta.
– Por eso le digo Refugio, vamos a encontrar una solución juntos, ¿Qué tal si yo le corto pocas ramas y a ti te parece insuficiente? ¿O qué otra solución podríamos darle?
– ¡Pos es que echa mucha basura! 
– ¿Y qué sugieres entonces, talarlo?
– Pos …es que echa mucha basura. – insistió el vecino del Caminante.
– Mire vecino, yo no quiero ser descortés, yo le ofrezco que busquemos una solución entre los dos, porque el árbol no lo voy a talar, todos los arbolitos tiran hoja una vez al año al menos y no por eso los vamos ‘a matar’ por esa simple razón.

– ¡Es que con el ‘norte’ se me mete la basura a la casa porque a mí me gusta tener la puerta abierta! – repitió Refugio.
– Pues yo lo que hago cuando ‘nortea’ es cerrar la puerta Cuco, para que no se meta el polvo o basura o insectos o lo que sea.
– Yo solo vengo a decirle que me afecta esa situación a’i usted sabrá lo que hace.
– Y yo ya te dije con todo respeto y educación que le voy a dar una recortada a las ramas, y espero que sea suficiente para ti, porque no voy a talar un árbol por la simple razón de que tira hoja o porque el viento las levanta.

El vecino se quedó mirando un par de segundos y se retiró sin despedirse.
El Caminante puede entender que a veces los árboles llegan a afectar de esta forma a terceras personas, pero también hay límites que uno no puede cruzar. 
En cada colonia puede haber situaciones que incomodan, desde el vecino que pone música estruendosa por la madrugada o el que quema basura y baña de humo a todo el barrio, el que tiene un perro que ladra o aulla toooda la noche, hasta aquel fulano que diariamente se la pasa peleando a gritos con su esposa e hijos y hasta la acera de enfrente se escuchan los golpes, insultos y alaridos de su violencia intrafamiliar, que por cierto es un delito y debe denunciarse.

En algunos casos, se le puede pedir al vecino incómodo, a manera de favor, que contribuya a la concordia, pero definitivamente talar un árbol nunca será solución.
Hace un par de años, cuando la sequía castigada cruelmente a la capital cueruda, en las redes sociales se hizo famosa la frase “rompe tu banqueta y siembra un árbol” porque era tan intenso el calor, que muchos se arrepentían de haber quitado un arbolito o de no haber sembrado uno. Afortunadamente la tormenta tropical Alberto llegó a finales de mayo de 2024 y salvó al estado con sus bendecidas lluvias. Pero al parecer no aprendimos la lección.

Y un ejemplo de eso lo es otra vecina del barrio, doña Chela, a quien el Caminante le hizo el favor de sembrar y regar un árbol los primeros seis meses.
Doña Chela tomó la decisión de descuartizar un hermoso y verde árbol que llenaba su patio trasero de refrescante sombra por las soleadas tardes y dotaba de canto de pajaritos por las mañanas. Y esto simplemente porque el árbol cambia de hojas una vez al año.

Quizás necesitamos experimentar una nueva situación de emergencia ambiental para darnos cuenta que el planeta está sufriendo.
Pareciera que ni la pandemia, ni los huracanes, ni las sequías nos han enseñado que la humanidad es la verdadera plaga que está acabando con el medio ambiente. Ojalá no lleguemos de nuevo a esos niveles de inconsciencia. Amigo lector, no sea parte del problema: rompa la banqueta y siembre un árbol. Demasiada pata de perro por esta semana.

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