18 abril, 2026

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Tiene 47 años de no ver a su madre

María, pide ayuda de la ciudadanía para reencontrarse con su madre a quien ha buscado desde hace décadas.
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Por Raúl López García
EXPRESO-LA RAZON

Durante casi medio siglo, María Luisa Zúñiga Muñoz ha vivido con una herida abierta: la ausencia de su madre.

No se trata solo de la distancia, sino del dolor silencioso de crecer sabiendo que, en alguna parte, estaba esa mujer que la buscó durante años sin poder recuperarla.

Hoy, a sus 56 años, lanza un llamado a la solidaridad de Tamaulipas: encontrarla antes de que el tiempo les arrebate la oportunidad de abrazarse.

Su historia comenzó en la década de los setenta, cuando apenas era una bebé.

Sus padres, originarios de Valle Hermoso, se separaron y su madre, María Muñoz, decidió viajar a Ciudad Victoria con la intención de empezar de nuevo.

Buscaba trabajo, un lugar donde vivir y una oportunidad para salir adelante con su hija en brazos.

En medio de esa lucha, encontró apoyo en una vivienda donde una pareja se ofreció a cuidar a la niña mientras trabajaba.

Sin embargo, la ayuda se convirtió en tragedia.

Al no poder cubrir la renta —tras gastar sus pocos recursos en atender una enfermedad de la menor—, la familia se negó a devolverle a su hija.

En los hechos, se la arrebataron.

Desesperada, María logró avisar al padre de la niña, quien acudió a Ciudad Victoria con apoyo de autoridades para recuperarla.

Lo consiguió, pero también decidió separarla definitivamente de su madre.

Desde entonces, María Luisa creció bajo la versión de un abandono que con el tiempo descubriría que no era cierto.

Su madre nunca dejó de buscarla.

A los siete años se dio un primer reencuentro. Desde entonces, cada año, María Muñoz regresaba para verla, en ocasiones de manera clandestina, gracias al apoyo de familiares.

Eran encuentros breves, marcados por el miedo, en los que su madre intentaba recuperarla y ofrecerle la vida que no había podido darle.

Pero María Luisa era solo una niña, incapaz de comprender la magnitud de aquella lucha.

El temor y las amenazas cerraron cualquier posibilidad de un reencuentro definitivo.

La última vez que vio a su madre tenía nueve años.

La recuerda como una mujer morena, de baja estatura, parada en la puerta intentando llevársela.
Su padre advirtió que llamaría a la policía si lo hacía.

Después de ese día, María Muñoz desapareció de su vida.

Hoy, décadas después, María Luisa solo desea verla una vez más, tomarle las manos y decirle que entiende que nunca la abandonó.

Calcula que su madre tendría alrededor de 84 años y cree que podría estar en Ciudad Victoria. Esa esperanza la mantiene firme en su búsqueda.

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