27 abril, 2026

27 abril, 2026

El terrorismo idiota

INTERIORES/ CARLOS LÓPEZ ARRIAGA
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Por. Carlos López Arriaga

Cd. Victoria, Tam. Pensando en imágenes, ¿con qué asocia la gente la palabra terrorismo? Para generaciones previas: rostros enmascarados, mirada feroz, barbas esponjosas, Al Qaeda, Hezbolá, Hamas, Al Fatah. Los lectores jóvenes acaso incluyan a cárteles mexicanos, venezolanos, centroamericanos, CJNG, Tren de Aragua, las maras.

Sin embargo, observando los cuatro ataques fallidos contra DONALD TRUMP entre 2017 y 2026, el perfil de sus autores fija un patrón de conducta diferente. Varones caucásicos, oriundos de zonas geográficas blancas, suburbanas.

El de Dakota, GREGORY LEE LEINGANG (2017), resultó ser un obrero industrial de ascendente germano y anglosajón. También rubicundo, el de Pensilvania, THOMAS MATTHEW CROOKS (2024), tenía un premio en Matemáticas y trabajó en un hogar de ancianos. Detalle curioso, luego atentaría contra otro adulto mayor (TRUMP).

El de Florida, RYAN WESLEY ROUTH (2024), contaba con estudios de ingeniería y un pequeño negocio de construcción. El más reciente, en Washington, COLE TOMAS ALLEN (2026, este sábado), posgraduado en cómputo, con historial de alto rendimiento académico y un premio como mejor maestro del año.

Ninguno (lea usted y lo repito con mayúsculas) NINGUNO observa antecedentes de inmigración reciente, ni parentesco hispano, latino. Los cuatro ajenos a cualquier sospecha de vínculos con organizaciones islámicas o grupos radicales.

Es locura americana, punto. Humor oscuro que corre por las venas de Norteamérica desde su fundación. Culto místico a las armas y cuyas raíces se remontan a la Segunda Enmienda en el lejano 1791. Devoción guerrera que detona las matanzas escolares con el más banal de los motivos (o sin él).

El muchachito toma el rifle del padre, del tío o el abuelo para hacer su gracia, antes de morir en el intercambio de fuego con la policía. O por mano propia.

 MODELO Y EJEMPLO

El referente histórico es la masacre de Columbine, Colorado (1999), que marcó un umbral en el recuento posterior de estas tragedias. Dos autores, los estudiantes DYLAN KLEBOLD y ERIC HARRIS (17 y 18 años), se comunicaban por la entonces naciente red Internet, para alimentar y potenciar los ánimos destructivos que compartían con su círculo inmediato.

Amén de cierta admiración al dictador ADOLF HITLER, algo común en la juventud provinciana de Estados Unidos. La prensa después exageraría al decir que formaban parte de un grupúsculo neonazi.

Nada de eso. Tan solo dos chicos idiotas jugando a ser hombres con esa estética fantoche copiada del cine y la televisión. La parafernalia hueca de las cruces gamadas, el saludo a brazo tendido y el choque de talones con el distintivo “cloc” estilo prusiano. Teatral todo.

Lo cual no les impidió asesinar a 13 personas (12 estudiantes, un profesor) y herir a 23 en un ataque relámpago que duró 49 minutos, armados con dos escopetas, un rifle semiautomático, una pistola y decenas de bombas molotov. Eligiendo, como fecha especial, el 20 de abril, natalicio de HITLER.

Después se quitaron la vida, ahí mismo, al verse copados por la policía; DYLAN KLEBOLD se disparó en la sien, ERIC HARRIS en el paladar. Ello, para frustración de la justicia que llegó a recoger cadáveres, sin mucha materia que investigar.

Violencia carente de causa visible, sin inconformidad social ni proyecto político, ajena a cualquier ideal revolucionario o propósito subversivo. Patología gringa y nada más. Los criminalistas conocen de sobra ese efecto imitativo. Les llaman “copycats”, palabreja que entraña un acento de desprecio.

 EMULADOR LOCAL

Ejemplo nativo, el joven bloguero JULIO CÉSAR JASSO, capitalino, autor de la balacera en la zona arqueológica de Teotihuacán, la mañana del lunes 20 de abril (hace justo una semana). Ojo a la fecha: era el aniversario de la masacre en Columbine (y, por ende, de ADOLF).

Igual que sus admirados KLEBOLD y HARRIS, el mexicano operó con lujo de planeación. Lo anunció temprano, a las 8:16 horas del lunes, en #YouTube, cuando escribió: -“Hoy, Méjico” (sic) “será atacado por Columbine ACT II. Yo seré el protagonista en Teotihuacán.”

Tres horas más tarde, a las 11:30, se presentó en la Pirámide de la Luna con un revólver calibre 38 Smith & Wesson, disparó contra los turistas, mató a dos y provocó heridas a 14, para tomar rehenes y vociferar amenazas.

Siguiendo el guion de quienes le precedieron en dicha tradición criminal, al final, se suicidó. Ojo al detalle y la pregunta: JASSO nació en septiembre de 1998; tenía pocos meses de nacido en abril de 1999 cuando ocurrió la matanza de Columbine: ¿cómo explicar el contagio?

En principio, por el impacto de largo plazo que tuvo el caso americano. El tiroteo escolar más estudiado y documentado en Internet, con amplia explotación comercial. Miles de fotos, videos, ropa alusiva, souvenirs, reportajes, documentales, libros, comunidades en línea.

Por ello, sus secuelas fueron bastante más allá de la influencia generacional, en un país y bajo una subcultura cinematográfica, novelesca, televisiva, que convierte en héroes a los criminales.

Mitos redituables, jugosas leyendas, entre las cuales su juventud se educa. Identificación vicaria que fluye por la vía emocional, sin pasar por la razón. Culto a la perversidad; sus personajes malvados suelen ser más divertidos y ejemplificantes que quienes defienden la ley y el orden.

Columnas anteriores:

https://lopezarriagamx.blogspot.com

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