2 mayo, 2026

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La fiesta grande del futbol mexicano inicia esta tarde noche

La Liguilla del Clausura 2026 arranca una edición muy distinta al resto.
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POR AGENCIAS

Sin varios seleccionados nacionales por la cercanía del Mundial, con escenarios más abiertos a lo impredecible y la obligación de algunos favoritos a reinventarse sobre la marcha, la Liguilla del Clausura 2026 arranca una edición muy distinta al resto. La ida de los cuartos de final -disputada entre el 2 y 3 de mayo – marcarán el tono emocional de eliminatorias donde la ventaja mínima puede ser decisiva por el criterio de posición en la tabla. Un empate global clasifica al mejor. No hay prórroga ni penales. Locales buscarán una ventaja que deberán defender en la vuelta. Visitante, en cambio, intentarán rescatar un resultado que encamine una revancha favorable dentro de su casa.

El cruce entre Pumas y América es, conceptualmente, el más cargado de simbolismo. Se trata de uno de los Clásicos Capitalinos más emocionantes del siglo, donde se enfrenta al líder del torneo contra el último clasificado. La diferencia en la tabla no se traduce en superioridad absoluta justo aquí: Universitarios llegan con la inercia del mejor semestre, Águilas aparecen como un equipo irregular aferrado a las noches gloriosas que pudo celebrar bajo las ordenes de su entrenador André Jardine. El primer duelo, más que sentenciar, pondrá a prueba si el orden del líder persiste frente a la indiscutible jerarquía azulcrema y su fortaleza en el Estadio Banorte.

Una tensión distinta se presenta en el Chivas vs. Tigres, disputa del equilibrio entre proyecto y oficio. Si bien se consolidaron entre los conjuntos más constantes del torneo, el Rebaño Sagrado de Gabriel Milito llega condicionado al ser la principal víctima de la lista de Javier Aguirre, que citó a cinco nombres de sus filas. Los Felinos, con un pie en la final de la Concacaf Champions tras ganarle 1-0 a Nashville, encaran la llave desde una posición más baja, pero con una nómina sin bajas y la ventaja de poder dar el golpe inicial dentro del Universitario de la UANL, junto a sus miles de seguidores.

Hay simbolismo y tensión. También existe incertidumbre, porque el Cruz Azul terminó tercero en la tabla y, al mismo tiempo, se quedó sin entrenador al despedir a Nicolás Larcamón a falta de una jornada para el cierre de la temporada regular. Cuestionar su estabilidad competitiva es lógico: sus jugadores llevan sus primeras prácticas bajo las ordenes de Joel Huiqui, un ex jugador de los Cementeros sin ninguna experiencia anterior. El colmo es que enfrente suyo está el Atlas de Diego Cocca, especialista del orden y la eficacia, quien intentará repetir la fórmula del LAFC, verdugo en Concachampions, haciéndose fuerte de local con la misión de jugar con los nervios celeste durante la revancha.

Finalmente, la máxima paridad se apoderará del juego cuando el Toluca reciba al Pachuca. Cuarto contra quinto, estilos bien definidos. Los Tuzos de Esteban Solari tuvieron solidez y dinámica, mientras que los Diablos Rojos del Turco Mohamed, pese a ser los vigentes bicampeones, llegan dubitativos debido a su enorme desgaste competitivo, el cual también lo tiene presente en las semis de la Concachampions.

LIGUILLA CON MEXICANOS
Desde Ciudad Universitaria y La Noria ha vuelto a ondear la bandera mexicana en los banquillos de Liguilla. Después de cuatro torneos consecutivos sin presencia nacional, este Clausura 2026 rompió la racha con la aparición de Efraín Juárez y Joel Huiqui, dos jóvenes estrategas que cargarán con la responsabilidad de dirigir a dos de los llamados grandes en la fase más importante del torneo. Sin embargo, lo harán sin ninguna experiencia.

Uno como líder de Pumas, el otro como interino de Cruz Azul. Ellos son los encargados de haber roto la inercia que durante dos años dejó fuera a los técnicos mexicanos de la llamada Fiesta Grande con el dominio de puro foráneo. El último tricolor había sido en el Apertura 2023. Ricardo Carbajal lo hizo con Puebla y como interino, pero después durante todo el 2024 y 2025 no apareció ninguno más.

JUÁREZ CON EXPERIENCIA EN PLAY IN
El caso de Juárez es llamativo. A sus 38 años, el ex futbolista llevó a Pumas hasta lo más alto de la clasificación con una campaña de 36 puntos, producto de 10 triunfos, seis empates y apenas una derrota. Números que lo colocaron como el mejor equipo del torneo regular. Ese rendimiento lo convirtió en favorito natural para la serie de cuartos de final ante América. Sin embargo, el contexto cambia al hablar de experiencia en Liguilla.

Como entrenador, su único acercamiento a fase final ha sido el Play In. En el Clausura 2025 terminó décimo y no logró ganar un solo partido en esa instancia. Empató 1-1 ante FC Juárez y avanzó en penaltis, pero posteriormente cayó ante Monterrey (2-0). Un torneo después repitió en el décimo lugar y volvió a quedar fuera, ahora ante Pachuca. Es decir, nunca ha ganado un partido de eliminación directa como técnico en Liga MX.

Donde sí tuvo recorrido fue como jugador. Juárez disputó 20 partidos de Liguilla entre siete con Pumas, donde fue campeón en el Clausura 2009, y 13 con Monterrey, donde incluso perdió una final, en América nunca pido hacerlo. Esa experiencia en la cancha será ahora su principal respaldo desde el banquillo.

HUIQUI, EL INTERINO QUE SORPRENDIÓ
Del otro lado, la historia de Huiqui es aún más inesperada. El ex defensor llegó a la Liguilla como técnico interino tras la salida deNicolás Larcamón. La directiva celeste apostó por él, quien dirigía la categoría Sub-21, y en su debut en Primera División respondió con una goleada ante Necaxa que aseguró el tercer lugar. Ahora tendrá su primera prueba real en la fase final ante Atlas, dirigido por un técnico con experiencia y títulos como Diego Cocca.

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