Por Antonio H. Mandujano
EXPRESO-LA RAZON
La peor crisis del sorgo en décadas golpea ya al campo tamaulipeco, y la prueba esta en las más de 333 mil hectáreas quedaron sin sembrarse en el ciclo Otoño-Invierno 2025-2026, dejando un panorama de pérdidas millonarias, productores endeudados y una severa contracción económica en la región norte del estado, donde este cultivo representa uno de los principales motores agrícolas.
Hoy, quien históricamente fuera líder nacional en producción de sorgo con una participación cercana al 40 o 45 por ciento del total del país, enfrenta un desplome cercano al 50 por ciento en la superficie sembrada debido a la sequía extrema, la falta de agua para riego y los bajos precios del grano.
De acuerdo con el análisis del ciclo agrícola, para este año, en Tamaulipas se tenían programadas alrededor de 684 mil 925 hectáreas de sorgo; sin embargo, únicamente se sembraron cerca de 351 mil 876 hectáreas, lo que significa que más de 333 mil hectáreas quedaron abandonadas ante la imposibilidad de producir.
El impacto es especialmente severo en municipios agrícolas del norte como San Fernando, Méndez, Burgos y Cruillas, donde de 270 mil hectáreas previstas apenas se alcanzaron a sembrar 182 mil, con rendimientos además muy por debajo de los registrados en años favorables.
Y s la reducción de superficie se suma la baja productividad provocada por la sequía.
En zonas como San Fernando el rendimiento promedio apenas ronda las 1.89 toneladas por hectárea, cuando en ciclos buenos el campo tamaulipeco lograba superar entre 3 y 4 toneladas por hectárea.
La caída productiva amenaza además con dejar muy lejos las cifras históricas del estado, que en temporadas favorables alcanzaba entre 1.5 y 2 millones de toneladas de sorgo.
Pero el problema no termina en la producción, pues los precios actuales del grano, ubicados entre los 3 mil 600 y 3 mil 800 pesos por tonelada, tampoco alcanzan para recuperar las inversiones realizadas por los agricultores, quienes además enfrentan descuentos por humedad e impurezas al momento de comercializar la cosecha.
Productores reportan pérdidas de entre mil y mil 500 pesos por hectárea, e incluso mayores en algunas regiones, derivado del incremento en costos de producción como diésel, fertilizantes, semillas y renta de tierras, combinado con bajos rendimientos ocasionados por la falta de lluvias.
En municipios como El Mante, el sorgo ya representa pérdidas netas para quienes lograron cosechar, mientras que miles de agricultores apenas recuperan una fracción de lo invertido.
Pero la crisis impacta también a toda la cadena económica vinculada al campo, y es que la disminución de cosechas ha reducido la actividad en centros de acopio, transporte de carga, comercios de insumos y empleo temporal rural, afectando directamente la economía de municipios como Reynosa, Matamoros, Valle Hermoso y San Fernando.
Además, especialistas advierten que la caída en la producción de sorgo en Tamaulipas contribuye a un déficit nacional del grano, lo que podría incrementar las importaciones y elevar los costos de alimentación para el sector pecuario, debido a que este cultivo es fundamental para la elaboración de alimentos balanceados y forrajes.
Entre los factores que profundizaron la crisis destacan la persistente sequía, los bajos volúmenes disponibles en los Distritos de Riego 025 y 026, la falta de apoyos suficientes y la ausencia de precios de garantía atractivos para los productores.
Aunque algunas lluvias tardías ayudaron a salvar parte de las siembras, el daño ya estaba consumado: casi la mitad del sorgo proyectado para Tamaulipas nunca llegó a establecerse en el campo, marcando uno de los ciclos más difíciles para el principal cultivo agrícola del estado.




