En 2027 Tamaulipas elegirá alcaldes y diputados locales y federales. Para entonces estará en funciones el mecanismo que anunció ayer Claudia Sheinbaum, una Comisión dentro del Instituto Nacional Electoral, que consultará el historial financiero y legal de los aspirantes, para emitir un veredicto de “riesgo razonable”.
El texto pretende cerrar el paso a personajes vinculados a,la delincuencia organizada en sentido amplio, pero el discurso oficial, los ejemplos citados y la presión bilateral apuntan en una sola dirección, el narcotraficante visible, el político que ha sido alcanzado por una denuncia formal. A ese enfoque se ajusta el anuncio que se hizo en “La Mañanera” del miércoles, Sheinbaum confirmó que la Interpol ya giró una ficha roja contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa.
En Tamaulipas la realidad criminal de las figuras políticas cuestionadas tiene otra textura, no es el tráfico de cocaína o fentanilo, es el huachicol fiscal, la corrupción aduanal, la evasión fiscal, el lavado de dinero. Las áreas de inteligencia financiera y la banca tienen esas materias en sus expedientes, pero rara vez se traducen en orden de aprehensión o en señalamiento de Washington.
La zona conurbada del sur, es punto neurálgico del robo de combustible y de la red logística portuaria que alimentó fortunas en segmentos de la burguesía regional. Los municipios con puentes fronterizos y zonas portuarias acumulan denuncias ciudadanas y señalamientos mediáticos y legislativos sobre redes de contratistas que no aparecen en los radares del narcotráfico, y últimamente hasta una formalización del cobro de derecho de piso, que son temas comunes en la conversación política regional.
La primera fractura conceptual de la comisión está en confundir dos instrumentos distintos. La Operación Enjambre opera desde hace tiempo y ha capturado alcaldes implicados en extorsión, en desvíos del poder municipal, en subordinación a células criminales, no exclusivamente el narcotráfico, y la Comisión apenas se anuncia, y nace con lenguaje amplio en el texto, pero con un horizonte de aplicación estrecho en el discurso oficial y con limitaciones en términos procesales.
El crimen organizado mexicano hace tiempo que se diversificó, pero el discurso oficial regresa una y otra vez al vocabulario del narcotráfico, porque es el que Washington exige y maneja como parte de la agenda bilateral. La detención de los alcaldes de Atlatlahuacán, Morelos y Tequila, Jalisco, ejecutados por Enjambre, ya mostraban un patrón distinto.
La segunda limitación es de calendario. La elección de 2027 corre con tiempos precisos del calendario establecido por el Instituto Nacional Electoral, y un diagnóstico serio sobre situaciones ilegales de aspirantes exige plazos largos, cruces entre todas las instancias, lectura de expedientes acumulados sin sentencia. La Comisión tendría que producir un veredicto en semanas, sobre materia que el sistema judicial no ha cerrado en años.
La tercera fractura es la voluntariedad, ya confirmada, cada partido entregará la lista que quiera entregar, y aun con alerta de “riesgo razonable” la decisión final sigue siendo atribución partidista. Habrá que ver si Morena aplica el tamiz con quienes controlan la operación en municipios complicados. ¿El PAN, todavía bajo el mando real de Francisco García Cabeza de Vaca hoy en proceso, exhibirá a los cuadros que él sostiene?
Tampoco lo harán el Verde, el PT, el PRI o Movimiento Ciudadano, que tienen incrustados en sus cuadros de mando a personajes con líos legales documentados. La respuesta la conoce cualquiera que haya cubierto una elección, se filtrará al aspirante prescindible, no al que pone votos.
La cuarta fractura es la más honda, opera en un plano que ninguna comisión puede tocar. En buena parte de Tamaulipas el candidato no lleva el crimen a la política, llega a una política donde el crimen ya estaba instalado desde hace años.
Hay lugares donde los mandos delictivos que controlan el territorio, influyen para decidir, antes que cualquier consulta o informe de inteligencia, quienes pueden hacer campaña… y quienes tienen que reprimir sus aspiraciones.




