27 mayo, 2026

27 mayo, 2026

El asistencialismo no es modelo de desarrollo; los dardos de Aspe

INDICADOR POLÍTICO/ CARLOS RAMÍREZ

Por Carlos Ramírez

 Un sospechoso silencio gubernamental se tendió alrededor del contenido de nueve gráficas presentadas por Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda del Gobierno de Salinas de Gortari pero una de las mentes más brillantes de la economía. Su tesis central explicaría el vacío informativo: el modelo asistencialista de regalar dinero no ha generado actividad económica y explica el estancamiento crónico y estructural de la economía mexicana en los años de la 4ªT.

Las gráficas que fueron publicadas en El Independiente (https://elindependiente.mx/edicion-impresa/2026/05/25/el-independiente-no-1068/) mostraron el enfoque analítico del exalumno del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Boston) y se refieren sólo a lo que llamó la década perdida de 2018-2026. Y dio una conclusión con todas sus letras: “las políticas actuales tienen como consecuencia el estancamiento absoluto” y “un PIB per cápita más bajo que hace siete años”.

Si el discurso analítico de Aspe fue certero al analizar el período de lo que va de la 4ªT, en algún momento dado tendrá que responder al análisis en un universo con un obturador más equitativo: la estrategia económica lopezobradorista no es sino una continuación del modelo de neoliberalismo de mercado que inauguró el presidente Miguel de la Madrid Hurtado en diciembre de 1982 con su contrarreforma constitucional del Estado y que remachó el sexenio de Salinas con el Tratado de Comercio Libre que se quedó solo en una liberación arancelaria y se olvidó de la gran reforma industrial y agropecuaria, inclusive eludiendo conscientemente la urgencia de una reconversión industrial para no terminar en lo que terminamos: una economía mexicana ensambladora o maquiladora, sosteniendo la exportación con productos importados.

Salinas de Gortari logró una tasa de crecimiento del PIB sexenal de 3.9%, pero sobre la base del PIB promedio anual de 0% durante el sexenio de De la Madrid, es decir, que la tasa fue más rebote que dinámica. Y la tasa promedio anual de la economía en el largo periodo neoliberal de 1983-2018 fue de 2%, cuando el compromiso del Tratado había sido de 4%-6%. El populismo 1934-1982 alcanzó una tasa promedio anual de PIB de 6%.

En términos estrictos, el modelo económico-social o social-económico del lopezobradorismo no es sino la extensión del modelo salinista: menos Estado económico y más mercado y subsidios a los más pobres en modo de Pronasol o de Bienestar.

Pero fue muy certero el señalamiento de Aspe de que ha habido más gasto improductivo en transferencias a sectores bajos que no han constituido política social y que el presupuesto público se destinó a obras de interés personal del presidente López Obrador y no al estímulo a la planta productiva. “El aumento desmedido del gasto corriente (en bienestar) ha desplazado la inversión productiva” y se ha utilizado el viejo modelo capitalista de usar la deuda pública en lugar de políticas fiscales.

No sin cierta ironía caracteriza Aspe al presupuesto en programas de bienestar como “la segunda nómina” porque efectivamente se ha tratado de la entrega directa a los beneficiarios sin que esa liquidez se convierta en demanda efectiva que reactive la economía, y allí le agrega Aspe también el señalamiento de que el actual gobierno cuatroteísta carece de una política de desarrollo industrial y agropecuario.

Otro dato que dio Aspe y que requería y sigue requiriendo de una respuesta gubernamental clara fue la cifra de déficit presupuestal o la diferencia entre el ingreso fiscal y el gasto publico: oficialmente se menciona el déficit de 3%, pero Aspe lo coloca en 5.7%, muy cerca a la cifra con la que comenzó la fiesta de gasto sin ingreso en el populismo echeverrista: 7%. Y como en el echeverrismo y en el lopezportillismo, la falta de ingresos propios se suplió con deuda externa, hoy la cifra está llegando –si no es que ya se alcanzó– a la línea de crisis presupuestal de 60% de valor de la deuda con respecto al PIB.

El análisis en gráficas que hizo Aspe de la política económica lopezobradorista alimento la preocupación del sector empresarial nacional y del sector financiero internacional sobre las expectativas de estancamiento crónico del PIB y la posibilidad de que el promedio de crecimiento económico seccional sea menor a 1.5%.

El silencio oficial hacia las nueve gráficas de Aspe solo puede interpretarse como una falta de argumentos de las actuales autoridades del gabinete económico y por lo tanto le dan mayor validez al cuadro de crisis estructural del crecimiento económico de México que se está ahogando en gasto social improductivo y la falta de un proyecto real de desarrollo del los sectores industrial y agropecuario y todo descansa en las exportaciones del Tratado que se han multiplicado por diez pero que no ha modificado de estructura de la desigualdad multidimensional.

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 Política para dummies: la política del no-decir es el reconocimiento de que no hay argumentos de respuesta.

carlosramirezh@elindependiente.mx

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@carlosramirezh

 El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica

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