Por Raúl López García
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Hace casi 18 años, un matrimonio decidió abrir las puertas de su tiempo, su esfuerzo y su vocación para ayudar a mujeres y niños víctimas de violencia familiar. Lo que no imaginaban era que aquel sueño terminaría convirtiéndose en una de las organizaciones de apoyo social más activas de Ciudad Victoria.
Hoy, Vive Mujer A.C. atiende a más de un centenar de personas, sostiene una red de 52 voluntarios y ofrece servicios especializados que van desde atención psicológica y asesoría jurídica hasta terapias de lenguaje, estimulación temprana, terapia ocupacional y programas de desarrollo económico para mujeres.
La asociación fue fundada por Rafael Garza Cepriano y Nayma Karina Balquiarena Pérez con la intención de brindar acompañamiento a quienes enfrentaban situaciones de violencia dentro de sus hogares. Con el tiempo, las necesidades de la población ampliaron su misión y la organización comenzó a recibir personas que buscan ayuda para enfrentar ansiedad, depresión, estrés, conflictos familiares y otros problemas relacionados con la salud mental.
Actualmente mantienen activos 36 pacientes infantiles y 72 adolescentes y adultos. Cada semana reciben entre 45 y 55 personas en consultas y terapias, cifras que reflejan una demanda creciente de apoyo emocional en la capital tamaulipeca.
Lo más notable es que todo este trabajo se realiza sin subsidios permanentes de gobierno. La asociación opera gracias a donativos voluntarios, cuotas de recuperación ajustadas a estudios socioeconómicos, convocatorias nacionales ganadas por mérito y el trabajo altruista de decenas de profesionistas.
Ocho psicólogos forman parte del equipo de atención, mientras que estudiantes universitarios realizan ahí sus prácticas y servicio social. Muchos de ellos deciden quedarse después como voluntarios. Por eso, dentro del gremio profesional, Vive Mujer es considerada por sus propios integrantes como un auténtico “semillero de psicólogos” para Ciudad Victoria.
La organización también ha encontrado formas innovadoras de combatir una de las causas más frecuentes de la violencia familiar: la dependencia económica. Recientemente obtuvo recursos de una convocatoria nacional impulsada por Fundación Compartamos para capacitar a 78 mujeres en la producción de huevo de traspatio.
Las participantes recibieron capacitación y próximamente obtendrán lotes de 20 gallinas cada una para generar ingresos propios desde sus hogares. El objetivo es que puedan construir autonomía económica y fortalecer su capacidad para salir de entornos de violencia.
A lo largo de casi dos décadas, miles de personas han pasado por sus instalaciones en busca de orientación, apoyo o simplemente alguien que las escuche. Algunas llegaron en medio de una crisis familiar; otras buscando ayuda para sus hijos; muchas encontraron una oportunidad para reconstruir su proyecto de vida.
En tiempos donde la salud mental se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales, Vive Mujer representa algo más que una asociación civil. Es una red de personas que decidió convertir la empatía en acción cotidiana y demostrar que, incluso sin grandes presupuestos, es posible transformar vidas.
Después de 18 años, la misión sigue siendo la misma: ofrecer ayuda a quien la necesite. La diferencia es que ahora esa ayuda llega a través de psicólogos, abogados, terapeutas, voluntarios, caballos, patos, conejos y cientos de animales que, de una forma inesperada, también aprendieron a sanar personas.




