Por Raúl López García
Expreso
TAMAULIPAS.- La partida del médico veterinario Eduardo Manolo Medrano dejó un profundo dolor entre rescatistas, protectores de animales y cientos de familias de Ciudad Victoria que encontraron en él una mano amiga. Sin embargo, la obra que construyó durante años no desaparecerá con su ausencia. Vet Center Victoria, la clínica que convirtió en refugio para animales de toda especie, continuará operando para seguir brindando atención, ayuda y esperanza a quienes más lo necesitan.
Durante más de cinco años, Vet Center fue mucho más que un consultorio veterinario. En sus instalaciones desfilaron perros y gatos, pero también tortugas, serpientes, cuyos, aves, cotorros, ratones, chivas, zarigüeyas, ardillas y especies exóticas que encontraron atención especializada cuando parecía no haber otra alternativa. Para muchos rescatistas, la clínica se convirtió en un verdadero santuario donde siempre había espacio para ayudar.
La continuidad del proyecto fue confirmada por Sergio Luis Herrera, amigo cercano, socio y hermano de vida de Manolo, quien aseguró que el compromiso adquirido con la comunidad seguirá firme. «Su legado y ayuda interminable seguirá. Vet Center Victoria continuará dando atención, ayuda y servicio a todas las mascotas que lo necesiten, porque esto no acaba aquí. Su sueño siempre fue ayudar al prójimo; aunque nos duele en lo profundo del alma, su espíritu está descansando y queda en nuestras manos continuar», expresó.
Entre las organizaciones que más trabajaron de la mano con el veterinario se encuentra KN Proyect. Su presidenta, Nora , recordó que Manolo no era únicamente un colaborador, sino parte de la familia de la agrupación. «Era nuestra familia, integrante de KN, amigo», señaló.
Gracias a esa alianza fue posible desarrollar el programa Huellitas Comunitarias, que benefició gratuitamente a decenas de perros y gatos en situación de calle mediante esterilizaciones y atención veterinaria.
Nora destacó que el apoyo brindado por Manolo nunca estuvo condicionado por cuestiones económicas. «Nuestro Proyecto Huellitas Comunitarias benefició a muchísimos perritos y gatitos en situación de calle gratuitamente, no a bajo costo, gratuito», recordó. Incluso antes de su fallecimiento mantenía bajo cuidado a una perrita rescatada que recibía hospedaje y atención médica sin costo mientras se preparaba para una cirugía.
Quienes conocieron su trabajo coinciden en que el verdadero legado de Manolo no está únicamente en los miles de animales que atendió, sino en la red de solidaridad que ayudó a construir. Desde Vet Center impulsó campañas de esterilización, vacunación, rescate y recuperación de animales abandonados, convirtiéndose en un aliado permanente de asociaciones, rescatistas independientes y ciudadanos comprometidos con el bienestar animal.
Hoy, mientras Ciudad Victoria despide a uno de sus veterinarios más queridos, las puertas de Vet Center permanecerán abiertas como símbolo de una misión que trasciende a una sola persona. Porque aunque Manolo Medrano ya no esté físicamente, su sueño de ayudar a quienes no tienen voz seguirá latiendo en cada consulta, en cada rescate y en cada vida que encuentre una segunda oportunidad gracias al legado que dejó.




