
Lo incalculable de nosotros
Extender la mano para tocar el aparente infinito, abrir los ojos para mirar más y dejar que el cerebro se abra en sus cajas de resonancia para multiplicar las funciones inevitables de nuestras manos que ejecutan y cambian el universo más próximo.Resulta que no dejamos de buscar para encontrar como decía Pablo Picasso. Nuestro cerebro es la ciudad donde todo ocurre en sus calles de imaginación y sueños














